merceroura

la rebelión de las palabras


1 comentario

Jugando al escondite con la vida


Tomas café y notas el café.

Caminas y notas el camino.

Estás en la calle y vives la calle.

Encuentras un bosque y te sientes vivir en todos y cada uno de los árboles del bosque.

Te sientas ante al mar y eres un pedazo de mar.

Guardas silencio ante un amigo que te cuenta su dolor y eres el amigo y observas el dolor.

Dices adiós y sientes ese adiós, ese miedo a que ya nada vuelva a ser como era antes.

Pruebas el postre y eres el postre.

Notas el sabor amargo de la derrota y crees que eres la derrota, pero en realidad eres lo que nacerá en ti gracias a ti ella y a no huir del dolor y el miedo que te provoca.

Lees el libro y te pierdes en las palabras del libro.

Respiras y eres el aire.

Miras al fuego y eres fuego.

Te dejas mecer por en viento y eres el viento. 

Caes y eres el suelo, el arañazo en tu rodilla, la vergüenza inmensa y absurda por si te han visto…

Te crees tu culpa e irremediablemente eres el verdugo que busca condena y castigo. 

Recuerdas el pasado y eres el pasado.

Sueñas otro futuro y acabas atrapado en el futuro. Sin presente, sin vida, sin más ansia que el ansia. Sin más destino que el miedo y la necesidad de seguir esperando que algo te salve y te recuerde tu valor.

Miras al cielo y eres el cielo. Tanto si está azul y soleado como si está cubierto de nubes grises. Tanto si la lluvia vence la tarde como si la tarde vence a la lluvia.

Cuentas un secreto y eres esclavo de tu necesidad de contar secretos.

Juzgas y eres juzgado por tu juicio… Criticado por tu propia voz.

Ves lo que eres y eres lo que ves. Hasta que decides que cambie. Hasta que decides mirar de otro modo y burlar las leyes de esta sociedad marchita que quiere que te marchites sin notar. Que te invita a consumir sin vivir. Que te cala hasta los huesos con historias tristes y descarnadas para que no recuerdes quién eres ni a dónde vas. Para que sigas perdido en la niebla y no encuentres el camino a casa nunca…

Aunque es inevitable volver. Es inevitable encontrarlo y ponerse a caminar. Porque el amor que eres siempre te encuentra. Porque el amor que das siempre vuelve. Porque basta un instante de perdón para que la vida dé la vuelta y recuerdes tu verdadero nombre.

Amas a alguien de verdad y eres el amor.

Amas lo que vives, sea como sea, y entonces eres tú.

Y recuerdas la verdad.

Porque no hay nada más, solo amor.

Y justo en ese momento te das cuenta de que hasta ahora te has pasado la vida jugando al escondite con la vida.

Ya no más.

 

 

Gracias por leerme… Escribo sobre lo que siento o he sentido y el camino que he hecho hasta llegar aquí (aunque todavía estoy a medio camino de algún lugar). En este camino he aprendido poco a poco a aceptarme y amarme (aún me falta mucho, soy consciente o tal vez no tanto, porque todo es un pensamiento y los pensamientos también se pueden observar y decidir si nos los creemos o no).

Si quieres saber más de autoestima, te invito a leer mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”.

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon

Si quieres saber más de mí, te invito a entrar en mi web y conocer lo que hago. Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

www.merceroura.es 

Tengo un programa para ti para poder tomar decisiones y salir de bucle en que te encuentras. Un entrenamiento para hacer una transformación duradera en tu vida y ver resultados.

Consulta aquí 

 

 

 

 


5 comentarios

A pesar de la lluvia…


clothes-peg-4479459_640

Me siento muda. Como si las palabras se tragaran a ellas mismas y dejaran paso a un silencio demasiado rotundo para ser escuchado… Un silencio que solo puede ser sentido y abrazado. De momento, sin preguntas, sin reproches, sin porqués. 

Se hace insoportable vivirme a ratos y habitarme siempre. Como si tras el amanecer hubiera una noche pendiente de ser vivida y un llanto inmenso al que no tengo acceso para ser llorado y que amenaza tormenta en mi pecho. 

Camino destemplada y exhausta. No me da la risa para ser risa. No me dan las ganas para ser ganas… No me da, en general, nada que no sea perderme y no encontrarme durante un rato. Aunque río sin pausa y me enfado sin límite y razón.

No sé nada… 

Mi locura consiste en desear hacerlo todo y no querer hacer nada. En parar y notar que el mundo se me acaba. Y volver a empezar y descubrir que ya no hay forma de ponerlo en marcha. No hay nada que calme esta noche eterna en la que estamos secuestrados excepto la mañana. 

No hay nada, el problema es que no hay nada… O no se ve o no se nota. 

Ni siquiera han puesto el cartel de completo en el rincón que tengo para aparcar mis desengaños. Ni siquiera estoy suficientemente saturada como para decir basta… Aunque no pueda más. Será que tengo el listón tan alto siempre que ya no lo veo al alzar la vista y cuando empezó este desconcierto general no me acordé de ponerlo a ras de suelo… Me siento como si deseara alcanzar el balón y yo misma lo alejara con mis pies de una patada cada vez que lo encuentro… Como si al llegar a la cima, la montaña siempre fuera todavía más alta.

No pasa nada y pasa todo. No hay nada que hacer y parece que tengamos que reconstruir el mundo.

Tengo mil historias por contar pero ninguna es verdadera, ninguna es tan sincera como esta… No sé nada. Se me escurre el mundo entre las manos mientras les doy más jabón para que no se me rompa, mientras lo esterilizo para que no nos deje sin aliento… 

Tengo mil historias pero ninguna cuenta el dolor que siento cuando no consigo que la noche se haga de día y entre el aire fresco y se lleve la angustia. 

Cantan los pájaros como si no pasara nada… Y las amapolas llenan los márgenes de ese rojo exultante como si no hubiera un mañana. ¿Y todo lo que existe es este ahora? ¿Y si a partir de ahora todo va a ser sólo presente? ¿Y si nos quedamos prendidos en este momento para siempre como si fuéramos ropa tendida con pinzas que nadie recoge a pesar de la lluvia? ¿Y si no hay futuro a la espera de que pasemos esta prueba?

¿Y si nos creíamos que éramos un árbol y en realidad sólo éramos la semilla?

Me siento muda, pero tal vez es que la vida me dice que calle y use esas palabras para hablarme a mí misma. Que escuche y deje de hilvanar historias para ser contadas y me quede tan quieta que pueda notar como me late el corazón y como respiran las plantas… Que vaya tan lenta que sea capaz de percibir como el mundo gira y sepa lo engañada que estaba pensando que era el centro de mi universo… 

Hasta que habitarme deje de ser una molestia y empiece a ser una alegría… 

Hasta que dé rienda suelta a ese llanto sordo acumulado en la garganta que espera ser disuelto y soltado y a veces me sale en forma de grito y de rabia… 

Hasta que ame tanto esta noche que ni siquiera me dé cuenta de que ya es mañana.

Hasta que no tenga más remedio que vivir este miedo y dar gracias por estar… A pesar de la lluvia. 

Gracias por leerme… Como todos me siento ampliamente desconcertada…

 

Comos siempre, si quieres saber más de mí te invito a entrar en mi web

www.merceroura.es 

 

Y tienes mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon


3 comentarios

Ni aquí, ni ahora


shadow-986955_640

No estoy presente. No estoy aquí. No vivo este ahora.

Muchos no estamos donde estamos sino en otro lugar y en otro tiempo. Algo por dentro nos corroe y nos aparta de donde estamos y pisamos. Algo nos zarandea tanto que nos hace vacilar y tambalearnos hasta perder el sentido y no saber donde caemos. Algo nos hace viajar con la mente siempre hacia atrás y hacia delante, como si una máquina del tiempo nos ocupara la cabeza…

Hay quien sigue anclado en una esquina de hace diez años donde vio y sintió algo que tiene la sensación que le cambió la vida y le rompió en pedazos. Hay quien está en mañana, en el mes que viene, en el verano mientras todavía es invierno. 

No estamos presentes en nuestras vidas. A veces, porque soñamos esperanzados con algo mejor y nos aferramos a ello para no ver el dolor que ahora nos sujeta la garganta y nos ata las manos. Otras veces para imaginar que lo peor está por llegar y así poder imaginar tiempos todavía más duros diseñados a medida de nuestros miedos. 

Nos miramos y no nos vemos a nosotros mismos. Vemos al niño asustado que fuimos y que se escondía en la última fila para ser invisible o a la niña que se exponía cada día ante los demás suplicando ser perfecta para que le dieran el visto bueno.

Vemos al triunfador que todavía no somos o eso creemos, al que no ha llegado a la meta, al que tiene que trabajar el doble que otros para conseguir el mínimo, al que haga lo que haga nunca puede sacarse de encima esa sensación de no ser suficiente, de no pertenecer al bando de los que ganan, de no merecer lo que sueña. Vemos a esa persona que nunca encaja en ningún lugar, aunque los lugares cambien. 

Miramos y sólo vemos pasado y futuro y nunca presente. No lo vemos porque estamos preocupados por borrar lo que fuimos y evitar lo que creemos que vamos a ser. Queremos borrar el pasado sin amarlo, ni comprenderlo y escribir un futuro distinto haciendo lo mismo de siempre y sin experimentar nada nuevo, sin sentir ese miedo del que huimos. Queremos cambiar de vida sin comprender ésta, sin haberla sentido, notado, aceptado y aprendido la lección… Queremos pasar de pantalla sin haber completado en esta aventura en el juego de nuestra vida. 

No podemos vivir sin estar presentes. No podemos llegar a mañana esquivando este momento de ahora, pasando de puntillas por nuestras emociones y sin entrar en la caja negra de nuestras creencias para decidir qué nos sirve y qué no. No podemos cambiar de camino sin salir del laberinto de pensamientos que cada día nos asaltan para recordarnos que seguimos creyendo que nunca saldremos, sin hilvanar el amasijo de miedos y patrones absurdos que dirige nuestra vida desde el rincón más oscuro de nuestra mente… No podemos sentarnos a mirar como sale el nuevo día en el jardín y gozar de ello mientras nos preocupe qué tenemos que hacer luego, ni haber hecho limpieza en todas las habitaciones olvidadas de nuestra casa. 

La única forma de imaginar y crear en un futuro diferente es estar presente en nuestra vida ahora. Descubrir que no estamos de mal humor por lo que otros nos dicen que somos, sino por lo que nosotros creemos ser. Que no nos invade la rabia porque no tenemos suficiente, sino porque nosotros no nos sentimos dignos de ello ni merecedores… Que en realidad no nos importa no llegar a conseguir lo que deseamos, lo que queremos es conseguirlo para que otros nos amen y acepten, para amarnos y respetarnos nosotros como resultado del reconocimiento ajeno. Tenemos que darnos cuenta de una vez por todas de que estamos angustiados por el pasado y preocupados por el futuro porque huimos de nuestro presente, porque nos atormenta estar con nosotros ahora, callados, en silencio y sentir ese vacío enorme de desamor que nos invade el alma… 

Queremos una vida más llena de paz, mientras estamos en guerra con nosotros mismos. 

Queremos una vida más feliz, cuando nos pasamos el día pensando que no merecemos nada. Queremos que nos acepten y no nos aceptamos… 

Queremos una vida diferente, pero seguimos haciendo cada día lo mismo.

Huimos de nosotros porque a veces no nos soportamos en lugar de quedarnos quietos un rato, sintiendo ese desamparo, esa inseguridad, esa incertidumbre… Ese miedo a no llegar a la meta, ese dolor por haber perdido, esa ansiedad por lo que pasará, esa rabia porque por más que hagas no consigues, esa tristeza por no sentir el amor que soñamos… 

Necesitamos estar aquí y ahora para descubrir que en realidad sólo nosotros nos podemos dar esa seguridad, esa certeza, esa paz, ese abrazo, ese amor… Necesitamos quedarnos a solas con nosotros mismos para descubrir que somos todo lo que estábamos esperando. Sin embargo, nunca lo descubrimos porque cuando viene nuestro encuentro no nos encuentra, porque no estamos nunca ni aquí, ni ahora… 

 

Si quieres saber más sobre autoestima te recomiendo mi libro Manual de autoestima para mujeres guerreras”

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon

Si realmente quieres un cambio en tu vida, tengo una propuesta para ti. Un programa para tomar decisiones y salir de bucle en que te encuentras. Un entrenamiento exclusivo que en 40 días te permitirá reconocer tu potencial e ir borrando poco a poco las creencias y hábitos que frenan tu autoestima y tu evolución… ¡Echa un vistazo y toma ya esa decisión que puede cambiar tu vida! ¿Te acompaño?

Toma decisiones y cambia tu vida en 40 días 

Si quieres más información de mi trabajo, te invito a entrar en mi web.

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

www.merceroura.es