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la rebelión de las palabras


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Manual de autoestima para mujeres guerreras


PORTADA TAPA BLANDA

No importa cuál es la pregunta que tienes ahora en tu mente, la respuesta es siempre la misma : Porque no te amas. Todo lo que ahuyenta lo que deseas es ese desamor por ti… Esa forma de mirarte a medias que te acompaña desde siempre, esa desgana cuando es para hacer algo para ti que se transforma en júbilo cuando es para los demás… Ese miedo en los ojos pensando que nadie va a elegirte para nada, que no sabrán ver lo que llevas dentro y que van a juzgarte por lo que todavía no sabes cuando tienes tanto por ofrecer.

No importa cuál es tu problema, la solución pasa por amarte. Por darte lo que no te das y ser lo que ya eres pero escondes tras una nube de miedos resistencias.

Todo nace en el hecho de que no te reconoces como lo que realmente eres. Un ser con infinitas posibilidades. Hasta que no comprendas quién eres, la vida insistirá en poner ante ti una y mil oportunidades para que asumas tu poder y tu grandeza. Para que te aceptes tal y como eres y empieces a confiar en ti.

No importa cuáles son los pensamientos que ahora te inquietan, el antídoto eres tú… Está en ti, lo ha estado siempre, esperando a que te decidas a vivir desde el amor y pases por encima de tus miedos, para que los comprendas y los sueltes.
El mapa que buscas está tu cabeza esperando a que te atrevas a iniciar la aventura más apasionante y transformadora de tu vida, ser tú.
Sé de tu dolor y tu lucha, de tu temor y tu valentía… Ha llegado el momento de soltar a la guerrera asustada y dejar salir a la valiente exploradora que hay en ti.

Tú eres la guerrera, lo has sido hasta ahora…Te propongo que dejes de darle golpes al muro y aprendas a usarlo para mejorar tu vida.

Eres ese tipo de mujer que lleva años empujando cada día para derribar el muro y no cae. Ha leído muchos libros sobre cómo derribar muros y en todos ha encontrado algo interesante… Ha indagado en su interior por qué no consigue lo que quiere y ha buscado en mil lugares las razones por las cuales hay personas que al levantarse cada mañana siempre encuentran un muro.

Eres una de esas mujeres a las que todo se les ha puesto difícil… A pesar de poner todo de su parte.. A más esfuerzo, más complicado, más lejos, más alto, más ladrillos en el muro… A más horas de trabajo, más cansancio y más dificultad para saltar el muro…

Lo has trepado, golpeado, rodeado, saltado… Es verdad, lo consigues a veces, pero no se trata de eso, es que ya estás harta de tener cada día que buscar una estrategia para conseguir con mucho esfuerzo y sacrificio lo que otros ni siquiera tienen que plantearse… Estás agotada.

Sé que nada ha sido fácil y estás cansada de pelear. Te conozco bien, sé cómo te sientes… He sido tú y todas las mujeres guerreras que ahora andan por ahí medio rotas y zurcidas por ellas mismas esperando una señal para cambiar de vida… Sé cuánto te duele cuando sueñas porque a veces sientes y crees que no hay nada para ti… Pero también sé que intuyes que te queda mucho por hacer y que mereces lo que deseas. He escrito este libro para ayudarte a encontrar el camino de vuelta a ti misma. Para compartir el camino que hice yo para regresar a mí.

No importa cuáles son tus miedos, tú eres más fuerte que ellos, sólo tienes que atreverte a sentir y mirarlos de  frente. 

No voy a venderte milongas ni soluciones facilonas. Esto no es un sprint, es una carrera de fondo que empieza con un primer paso y que pone tu vida cabeza abajo para que puedas enderezarla… No es un camino fácil pero en realidad es sencillo, porque todo lo que vamos a usar para andarlo está ya en ti. Te propongo que lo hagamos juntas.

Me hace mucha ilusión presentarte mi nuevo libro. En él, llego al máximo de mi “desnudez emocional” para compartir contigo lo que he sentido en este camino en el que aprendo cada día a descubrirme. Porque quiero compartir lo que he sentido y cómo he usado mis miedos y mi dolor para dejar de guerrear y pelearme con la vida para empezar a vivirla y hacer cuanto quiero y debo desde el amor y no desde la desesperación.

Por ello he escrito para ti y también para mí este “Manual de autoestima para mujeres guerreras”. Un libro que los hombres también deberían leer.  

¿Te apuntas? ¿Te apetece echarle un vistazo?

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#CosasQueDebíDecirteHaceCienAños


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Te preguntarás… ¿Qué cosas se calla alguien durante cien años? Muchas, demasiadas… Durante mucho tiempo no nos atrevemos a decirnos a la cara lo que nos asusta, no nos admitimos lo que nos araña y duele… Lo dejamos dentro, en ese saco en el que acumulamos todo… Sabemos que un día estallará pero suplicamos que aguante.

Aunque al final, estalla. Y es maravilloso que lo haga, aunque es mucho mejor, vaciarlo antes…Por si cuando todo sale disparado, te haces demasiado daño y hieres a alguien.

Eso es lo que pretendo, decirte cosas como…

No brillas porque no te quieres y no te atreves a mostrar lo que vales.

No te aman como mereces porque no te amas y vas por la vida con esa cara de no merecer amor.

Recibes indiferencia porque no miras a los ojos de nadie, por si entran en tu conciencia, por si deambulan por tu alma y descubren tus secretos.

Tus miedos llevan el timón de tu vida.

Tu rabia contenida se ha hecho un refugio en tus entrañas…

Te duele mucho porque te criticas mucho, te hieres mucho, te encoges mucho, te exiges mucho. Sé qué es eso y no lleva a nada bueno…

No te gustas ¿cómo vas a gustar?

Dejas que él te trate así porque crees que le necesitas, cuando en realidad es él que necesita pisarte para sentirse bien y eres tú la única persona que se lo aguanta…

No hay culpas, no te reproches, déjalo a un lado y sigue adelante…No cargues con nada…

No esperes que el mundo solucione tu vida, toma las riendas… Tú decides lo que es tu vida, no delegues esa responsabilidad.

Y también decirte cosas preciosas…

Eres hermosa incluso sin saberlo.

Tienes mil posibilidades cada día para crecer.

Cuando te sueltas, brillas mucho…Fluye y contagia tu entusiasmo.

Mereces lo mejor, no pares hasta conseguirlo… Sin agobiarte, sin preocuparte.

Da las gracias por lo maravilloso que eres y lo bueno que te rodea…

Contigo, el mundo es un lugar mejor. No importa que sea a veces complicado, tú puedes. Los malos momentos son pruebas, los obstáculos son oportunidades…No te calles nada, se queda dentro y arde mucho, hasta que te quema…

En este libro está desgajada mi alma en pedacitos… Es un relato de mi pequeña evolución. De mi paso por los días, de mis momentos hermosos y mis dolorosas dudas…

Hasta descubrir que el hombre del saco eres tú. Y también tu ángel de la guarda…No hay juez más terrible que nosotros mismos… Pero la gran noticia es que también somos nuestra propia salvación, nuestro bálsamo, nuestro héroe, nuestro refugio…

Si te has hecho tanto daño a veces, eso significa que tienes mucho, mucho poder. Úsalo para crecer, no para encogerte. Úsalo para brillar y ser feliz, para crear, para contagiar alegría…

¿No lo ves? tienes todas la respuestas… No te das cuenta… ¡Qué suerte verlo!!

¡Y dar las gracias por habernos dado cuenta!! por la conciencia de notar que nos equivocamos y la de rectificar y ser humildes y la vez grandes… Eso es la grandeza, aprender de los errores y convertirlos en el material con que pegar nuestros pedazos rotos… Saber perdonar y perdonarse. Saber encontrar compañeros de viaje que vacíen tu pesada maleta y te recuerden que sabes cómo…

Aprender de ti siempre. Y recordarte que eres extraordinario…

La felicidad no es un lugar idílico al que llegas después de sufrir mucho. Es un estado interior que se descubre cuando dejas de luchar por esconderte y decides amarte, darte una oportunidad de ser tú y vivir…

No hay nada que perseguir, ya lo llevas dentro. Abre los ojos de tu conciencia y ama sin calcular…

No necesitas nada más. Ya lo tienes, abrázalo.

No tienes nada que perder.

Estas son las Cosas que debí decirte hace cien años… A ti, a mí…Cada vez lo tengo más claro, si cabe. Esta es mi misión, compartir, aprender, mostrar, ayudar… Desnudar mi alma para que cuando tú desnudes la tuya no te sientas tan solo… Decirte que me equivoco para que no tengas tanto miedo a equivocarte… Mostrar lo vulnerable que soy para que ames tu vulnerabilidad… Explicarte mis historias por si son útiles para la tuya o para todo lo contrario… Compartir mis pasiones para que veas lo maravillosas que son las tuyas… Darte mis palabras hasta que encuentres las tuyas propias y hagas tu camino…

Mil gracias a todos y todas los que he encontrado en el camino. A los que cada día me siguen en redes sociales y visitan mi blog. A los que se han dejado habitar por mis palabras y las han compartido… Este libro también es vuestro.

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Te espero el próximo miércoles


El próximo miércoles vamos a compartir historias. Vamos a cruzar la línea entre lo que imaginamos y lo que hacemos. Os espero en la Casa del Libro para charlar y hablar de todo aquello que nos mueve y motiva. Me gustaría encontrarte y conectar en persona ¿Vienes?


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Amo la imprudencia de mis palabras…


FOTO PORTADA LLIBRE GUAICuando era una niña y todo se ponía negro y lúgubre, escribía. Imaginaba historias y apuntaba algunas palabras que me venían a la cabeza en una pequeña libreta. Era un proceso mágico. Aquello me hacía soportar los pequeños tropiezos del día a día. No sólo porque calmaba mi necesidad de explicar al mundo mis miedos y compartirlos, sino porque pensar que algún día podría llegar a escribir un libro me daba esperanza. Era como una forma de demostrar que podía, un reto por el que luchar y seguir. Tomar el dolor y fabricar algo bueno y bonito con él. Dejar escuchar mi voz, una voz que estaba siempre bastante callada. Yo era una niña tristona y poco atrevida. Una de esas niñas que se ocultan y no osan a decir nada para no molestar.

Y pasé años sin molestar. Creo que hubiera podido reventar por acumular dolor, rebeldía  contenida y ganas de gritar al mundo lo que no me gustaba si no hubiera sido por las palabras… Por los miles y miles de palabras que escribía. Poemas, reflexiones, cuentos, novelas absurdas… Nada que pensara que valía la pena, pero para mí su valor no era literario sino terapéutico.

Acumulaba hojas que se iban marchitando y se ponían  amarillentas hasta que el ordenador llegó a mi vida. Mi corazón soñaba con escribir y publicar, pero jamás me atreví a mostrar nada.

Pasaron los años… Y seguí con mi terapia de palabras para curar penas y derrochar ese dolor que me sobraba porque mi mundo, a menudo, era oscuro porque yo no me atrevía a abrir las ventanas y dejar entrar el sol. Decidí que quería ser periodista porque pensé que escribir era lo único que podía hacer y que sería la forma de dedicarme a lo que realmente me gustaba y cobrar por ello. Con ello disfruté mucho… Era un reto, la niña que se escondía, hablando por la radio, haciendo preguntas impertinentes… Y luego, la televisión… Uf, aquello ya era una barbaridad. Me demostré a mi misma que puedes darle la vuelta a todo tu mundo sin perder la esencia, sencillamente sacando tu yo más intenso y oculto.  Comunicar me encanta, me apasiona… Considero que dominar la comunicación lo cambia todo y aporta un valor exponencial a las personas…

Aunque cuando llegaba a casa y escribía seguía siendo la niña huidiza, torpe, miedosa… Cuando estaba ante la cámara me transformaba, pero era aún incapaz de mostrar lo que escribía a no ser que fuera por trabajo. Me había convertido ya en una mujer creo que bastante fuerte y había superado, como muchas otras personas, algunas pruebas muy duras…

Y hace cuatro años empecé un blog.  Lo hice porque estaba en un momento de tránsito mental. Porque mi relación con las palabras era una asignatura pendiente de sacar a la luz. Les tenía que dar lo que les debía… Y ya que por mi trabajo no quería escribir sobre política para no perder mi necesaria neutralidad (yo lo veía así, hay quién sí opina y me parece bien) decidí escribir sobre la vida, sobre personas. Contar lo que sentía, lo que me motivaba, lo que importaba, lo que comentaba con mis amigos, lo que me decía gente que sabe de la vida y que ha acumulado dolor como yo y tantos otros… Decidí mostrarme tal y como soy.

Las palabras me han dado mucho y quería compartir con todos que me había dado cuenta de que curan, que ayudan a unir y sacar el asco de dentro para tomar el control de tu vida…

Me desnudé de forma integral. Me hice una autopsia y escribí de la forma más sincera que pude. Lo hice convencida de que otras personas podrían sentirse como yo y esto les serviría de compañía, para demostrar que no estamos solos y que todos somos un poco lo mismo…

¡Cuánto miedo tenemos! Y cómo ese miedo absurdo a quedar mal, a hacer el ridículo, a sentir, a no sentir, a soñar y no conseguir, a tener y perder nos puede cortar las alas… Cómo ese miedo nos sesga la vida, cómo la limita y encierra en una jaula…

Y a medida que escribía decidí salir de la jaula más y más. Mi mundo se tambaleaba y en lugar de volver al rincón y encerrarme en esa niña triste, decidí plantar cara y seguir… Perdí casi toda la vergüenza y dejé que las palabras fluyeran a través de mí.

Escribí sin parar. Aún lo hago. Y muchas personas me siguieron con cariño y con ganas enormes de plantar cara también… Hubo magia en todo esto, mucha. No sé cómo ni por qué. Personas dándome las gracias por escribir cuando era yo la que estaba agradecida de merecer que me leyeran. Conecté muchas veces y aprendí millones de cosas de charlas improvisadas, mensajes, correos… No nos damos cuenta pero en el mundo hay mucha gente maravillosa que no lo sabe, que ignora su belleza y su valor  y que necesita un empujón para notarlo. A veces es una palabra…

Cuando la gente se motiva y deja de lado miedos y derriba muros… Es increíble, saca lo mejor de sí y brilla. Yo me he sentido capaz de volar cuando algunas personas me han dado las gracias … Y he tenido que dar millones de gracias por su apoyo… Eso me hace muy afortunada, lo digo de corazón.

Cuando conectamos con otros y nos mostramos tal como somos, brillamos. Y cada una de las personas que me han leído, sea una o mil, todas importan y merecen mi agradecimiento, me han dado alas y ánimos.

Y gracias a ellas, a todas, a las que les ha gustado y a las que no, el lunes día 30 se hace realidad mi primer libro. Como decía el otro día, un sueño que huele a libro… Parte de su mérito es de aquellos y aquellas que me leen. Quién escribe no es nadie si nadie le lee… Y tampoco sin que nadie le publique y en eso también he tenido suerte y he encontrado quién confíe en mis palabras y quiera compartirlas más allá de las redes sociales.

Mi libro saca a la niña del rincón y le dice que puede, que por fin su dolor y el de muchas otras personas sale a la luz y tiene forma, que tiene sentido, que ha valido la pena porque le ha permitido madurar  y aprender.

Un puñado de reflexiones que no sé si son acertadas, algunas sí y otras tal vez no, pero que están escritas con el alma desnuda y la osadía al límite, con toda la pasión posible…

Un puñado de palabras impertinentes, irreverentes y sobre todo, imprudentes… Porque ya nada se puede callar y todo debe poder decirse desde el respeto y las ganas de crecer. Porque lo que se calla araña y quema por dentro.

Seamos imprudentes y atrevidos, no nos quedamos a medias en nada porque la vida está para vivirla  por entero. No nos quedemos con las ganas ni pidamos perdón por existir ni permiso para actuar… No molestamos nunca. No sobramos. No nos compensa el miedo más que a tener miedo… No nos encerremos en nosotros mismos ni fabriquemos nuestras propias jaulas… Corramos el riesgo de hacer lo que nos hace felices, aunque para ello tengamos que cambiar todo nuestro mundo establecido y calculado.

Me costó mucho pero ahora, de verdad, amo la imprudencia de mis palabras… Son vuestras también… Y prefiero pasarme a quedarme corta, a quedarme con las ganas, a existir a medias, a vivir a través de una burbuja.

Lo que más feliz me hace no es sólo ver hecho realidad este sueño, sino hacerlo con buenos compañeros de viaje, personas que me han apoyado y dado fuerzas cuando las mías flaqueaban. Quién tiene a su lado personas que le dan aliento y cariño tiene lo más grande… Un tesoro impagable que mantener y hacer crecer. El amor que damos y el que recibimos son nuestra motivación. Nuestros sueños ponen en marcha esta máquina maravillosa que somos nosotros mismos y creamos aquello en lo que creemos.

Muchas gracias por compartir este camino. Muchas gracias por leer mis palabras imprudentes…