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la rebelión de las palabras


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Bienvenida a la vida


Bailarina de silencios.

Experta en malabarismos imposibles y equilibrios absurdos.

Rosa blanca sin espinas entre un jardín de rosas rojas perfumadas y salvajes.

Musa que inspira la calma incluso cuando para ella no hay calma.

Amiga de todo cuando hace falta…

Abrazo suave en una noche sin luna ni estrellas ni ventanas ni sueños a los que agarrarse.

Nana dulce.

Mamá de todo lo que su vista abarca.

Camino llano después de una cuesta pronunciada.

Paraguas azul en una tarde de lluvia intensa.

Abrigo en el invierno más crudo de entre todos los inviernos crudos.

Viento suave pero insistente.

Marea que esculpe las rocas más duras.

Verbo que horada los oídos más sordos.

Mirada triste y cansada que sigue mirando sin apartar los ojos porque está de guardia siempre, pase lo que pase, pese lo que pese.

Chimenea que arde siempre por si llegan visitas y necesitan consuelo.

Un pensamiento triste que se cuela entre las sábanas y marchita su piel suave y blanca.

Una amapola encarnada en un mar de malas hierbas hermoseando brillante una mañana de julio.

Preciosa bruja que sabe de pócimas maravillosas, palabras de consuelo y ungüentos mágicos para el mal de amores, el miedo a la vida, los sueños imposibles y el catarro común.

Princesa destronada en un mundo de princesas que han perdido su corona y en lugar de reivindicar tu lugar buscant príncipe azul que las rescate.

Guerrera en una batalla que nadie gana ni pierde porque lo que cuenta es darse cuenta de que no hay que librarla.

Con ese dolor de cabeza eterno que frenaría a un batallón pero no frena sus ganas.

Con ese miedo inmenso que late en las venas pero que no le impide seguir y mover montañas.

Basta de ponerte prueba y dejarte de lado

Basta de mirar fuera y perderte en vidas que no son tu vida.

Basta mujer de bailar esperando ser vista y llorar por dentro esperando ser escuchada.

Basta de buscar perfección y de mendigar abrazos.

Basta de caminar por el lado complicado esperando una recompensa por vivir la angustia y sufrir sin medida.

Basta de castigos y penas.

Basta de risas forzadas para satisfacer egos hinchados.

Basta de mirar en ojos ciegos esperando que te vean y te recuerden porque eres digna de ser amada.

Basta de de gritos ahogados… Bienvenida a la vida.

Ahora te toca a ti, preciosa.

Deja de esconder esa belleza absoluta por temor a que a los demás no les gusten tus alas, tus palabras, tus miradas…

Deja de esperar a que te den la vez para ocupar tu lugar y acepten tu humanidad maravillosa.

No pidas permiso, baila. El momento que esperas es este. El tiempo que buscabas para florecer es ahora.

Nada puede privarte de lo que te mereces, excepto tus pensamientos de miedo, impotencia y rabia.

Ahora te toca a ti y nada puede evitar que te vivas excepto tú.

Amiga, en realidad, más allá de ti no hay nada, solo tú esperándote a ti misma a que de una vez por todas recuerdes tu valor y recuperes tu magia.

Gracias por leerme… Escribo sobre lo que siento o he sentido y el camino que he hecho hasta llegar aquí (aunque todavía estoy a medio camino de algún lugar). En este camino he aprendido poco a poco a aceptarme y amarme (aún me falta mucho, soy consciente).

Si quieres saber más de autoestima, te invito a leer mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”.

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

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Si quieres saber más de mí, te invito a entrar en mi web y conocer lo que hago. Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

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No finjas que no tienes miedo, úsalo


No sabes nada. No sabemos nada.

No llevamos las riendas de nada, por más que nos chutemos algunas de esas frases hechas que impactan en redes que nos dicen que podemos con todo, porque muy en el fondo sabemos que no es cierto. No hace falta. No es poder con todo, porque eso es maltratarse a veces, es saber quién eres. Es encontrar la forma de vivirlo sin echarse tierra encima y poder darle la vuelta para encontrar tu fortaleza al abrazar tu debilidad.

Saber todo lo bueno que mereces. Darte cuenta de qué sientes y qué puedes hacer con ello para seguir adelante y evolucionar.

La incertidubre acecha siempre. Fingir que no está ahí y presumir de vida controlada duele más. Es vivir en falso, en una incoherencia carísima que parchea nuestra vida sin llenar nunca el vacío que tenemos muy dentro. Eso nos atormenta, nos duele, nos mantiene pendientes y esclavos de lo no sentido, lo no admitido, lo no visto. Tal vez no ahora, pero a la larga, esa ansiedad no sentida, ese miedo no vivido y reconocido se atraviesa, clama salir, te rompe por dentro… Lo que rechazamos vuelve siempre con más ganas, más grande, más rotundo, más evidente.

No podemos resistirnos a lo inevitable. Y es inevitable vivir lo pendiente, lo que hemos dejado y vamos arrastrando, lo que está ahí esperando ser visto y reconocido. Lo que no hemos aceptado esperando a que desaparezca a sabiendas de que no va a desvanecerse sino todo lo contrario. Nos llama, nos pide atención, nos mantiene en vilo y nos despierta a media noche diciendo nuestro nombre.

A veces, hacemos de lo que no queremos ver, ni sentir ni escuchar el centro de nuestra vida. Porque trazamos nuestro camino esquivándolo para poder ignorarlo y lo convertimos en algo siempre presente, sin decir su nombre ni detenernos a reconocerlo.

No finjas que no tienes miedo, siéntelo y úsalo.

Siempre va a estar ahí. Siempre llamará tu atención. A veces, será un cosquilleo en algunos momentos, otras un grito insoportable en una noche oscura. Está ahí para que lo atiendas, no para que pases de largo, lo eludas o pongas la música muy alta para no oirlo.

No hay lugar donde escapar de tu miedo a la vida.

No hay escondite suficientemente profundo para no ver tu tristeza u ocultar tu rabia.

No sabes nada, en realidad. Todo lo que ha pasado en tu vida sigue patrones que no ves porque te resistes a mirar de verdad donde están las respuestas… Ahí dentro. Inconscientes, escondidas, agafapadas esperando a las preguntas correctas, las preguntas incómodas e impertimentes.

No llevamos el timón de lo que pasa, navegamos esperando no chocar y volcar sin tener en cuentra el mar de la vida y lo que nos cuenta el viento. Escogemos un destino y no nos atrevemos a soltarlo por no dejar de parecer valientes, porque nos aferramos a él y creemos necesitarlo tanto que lo confundimos con lo que somos.

Porque nos dijeron que somos lo que hacemos, lo que logramos, lo que conseguimos, lo que tenemos. Y si perdemos nos sentimos perdidos y creemos que no somos nada…

Aunque lo somos todo. En vivo, ahora, en potencia.

No somos el destino, somos el camino. El amor con que vivimos lo que somos. El amor que dejamos donde estamos. El amor con que damos cada paso, lleve a donde lleve. A la gloria o a un maravilloso fracaso que nos hace aprender más de nosotros y nos aporta más paz que cien éxitos calculados y medidos.

¿Cómo se valora si triunfaste? por lo que sientes dentro… Y no lo atiendes, ni lo escuchas.

Y eso nos condena a vivir lo que amamos y temenos, que a menudo, es lo mismo.

No sabes nada. No sabemos nada. No decidimos muchas veces más que cómo nos tomamos lo que pasa, qué nos contamos a nosotros mismos mientras vivimos este camino, esta vida. Aunque eso lo es todo. Cómo decidimos vivir lo que vivimos lo transforma. Si encontramos lo que sentimos, lo aceptamos, tiramos del hilo y encontramos la madeja de nuestro dolor… El miedo, la culpa, la tristeza ocultas en cada situación repetida…

Cuando decides que lo que te pasa es una oportunidad, de inmediato se transforma. Aunque duela, aunque no te guste, aunque suplicarías no vivirlo… Ya es.

No controlamos nada y vamos haciendo planes como si la vida fuera a acomodarse a nosotros. Como si la vida no tuviera sus planes y domináramos el mundo.

Y fingimos que lo controlamos. Fingimos que lo sabemos todo. Fingimos que no tenemos miedo hasta que el miedo se nos come el corazón a bocados o nos rompe por dentro para salir y gritar ese dolor que pretendemos callar.

Si no lo hacemos, la vida nos lo hace. Si no lo sentimos, la vida nos obliga a sentir. Si no lo escuchamos, la vida nos amarra a un momento, nos cogela, nos para y nos lo grita mil veces para que nos quede claro.

Por eso hay que atenderla al primer susurro, porque si no chilla y nos parte en dos para que podamos ver lo que llevamos dentro.

Vamos a atender y eschuchar a nuestras emociones. A respirar nuestros miedos. A dejarnos salpicar por nuestra ira y rabia contenidas que necesitan desatar una marea y desbordarse… Vamos a acunar nuestra tristeza, nuestro desamparo y nuestra desesperación absoluta porque nada es como esperamos. Vamos a bailar con la incertidumbre más rotunda y reconocer quiénes somos.

Somos los que pueden seguir adelante cuando se escuchan. Cuando se atienden. Cuando se reconocen. Cuando se aman. Los que nos esperan a alcanzar ninguna meta para saber quiénes son.

Vamos a dejar de fingir y a vivir de veras, sin sujetar esa cuerda que hace que nos sangren las manos y que siempre se nos escapa o no hunde hasta el fondo por no dejarla ir. Esa cuerda que atamos a lo que creemos desear y que nos amarra a un vida y una forma de pensar que nos destruye, que nos desdibuja, que nos corroe. Vamos a darnos cuenta de que muchas veces la soga nos la ponemos nosotros esperando encajar en un mundo en el que nadie encaja y todos fingen que sí para no caer en el abismo de la culpa y el miedo más insoportables.

Vamos a hundirnos si hace falta y caer para darnos cuenta de que no sujetamos nosotros mismos. Que todo es mentira y vivimos en un escenario de cartón piedra inventado y contruido con historias tristes.

Vamos a encontrar la paz en esta guerra mirando en el fondo de nuestras almas.

Vamos a amar esto como si lo hubiéramos escogido.

Gracias por leerme… Escribo sobre lo que siento o he sentido y el camino que he hecho hasta llegar aquí (aunque todavía estoy a medio camino de algún lugar). En este camino he aprendido poco a poco a aceptarme y amarme (aún me falta mucho, soy consciente).

Si quieres saber más de autoestima, te invito a leer mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”.

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

Disponible aquí 

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Si quieres saber más de mí, te invito a entrar en mi web y conocer lo que hago. Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

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Esas cosas que quiero


Quiero que no importe la lluvia.

Que no importe qué hora es, ni hasta donde llega este camino.

Quiero que nunca sea tarde, ni pronto.

Que todo vuelva a empezar sin lastre.

Que los pensamientos amargos se esfumen a golpe de suspiro.

Que el sol brille tanto que seque las penas, mientras nosotros nos olvidamos de preocuparnos durante un rato.

Quiero dejar mi apego a todas esas cosas que me frenan y a las que temo perder.

Quiero superar el temor a no saber qué pasará… Quiero abrazar la incertidumbre de mis días y bailar con ella hasta llevar yo el paso.

Pensar que si tienes claro lo que quieres encontrarás la respuesta que buscas… Confiar absolutamente en mí y en la vida.

Descubrir que mi sueños pueden redibujarse, que yo puedo redibujarme, que mi universo particular es elástico y yo soy demasiado grande como para contenerme en una excusa o un lamento.

Quiero correr las cortinas de mi mundo absurdo para que me invada una felicidad inmensa. Comprender que no tengo un principio ni un final, ni un cómo, ni un porqué… Que solo sea para algo. Para estar, para sentir, para comprender, para perdonar esa culpa que siempre se me pega a la espalda y me dice que todavía no soy esa persona en la que todos mis antepasados depositaron sus esperanzas.

Quiero mirarme al espejo y hacer las paces con esa niña rota que siempre estaba cansada y triste porque pasaba los días de alerta y de guardia esperando que el mundo la atacara y le recordara que era imperfecta, insuficiente, incompleta, inadecuada.

Que todas las motas del polvo dejen de recordarme lo mucho que tengo pendiente por limpiar en mi vida. Que todos los caminos dejen de hacerme memoria de todo lo que me queda por hacer y conquistar. 

Quiero dejar atrás el asco que me daba a veces levantarme y descubrir que el día que se desplegaba ante mí era el mismo que ayer y una copia exacta al de mañana.

Quiero dejar de desear tanto que duela. Que mis pasos ya no tengan ansia y mis caminos no estén cubiertos de dientes de león a la espera de que yo pida deseos imposibles y absurdos.

Dejar de esperar eso que espero desde hace años y todavía no sé qué es pero que duele y desespera.

Dejar de pisar el mismo peldaño de escalera cada día soñando que llego al final. Dejar de andar el mismo camino esperando que me lleve a otro lugar.

Dejar de mirar al mar anhelando que llegue la marea y se lleve la angustia y el cansancio insoportable de intentarlo todo y no conseguir nada.

Quiero que no importe la noche ni su silencio inquietante y maravilloso.

Que no importe el pasado ni el futuro.

Solo la risa, solo este instante imperfecto que camina por mi mente buscando un pedazo de tierra fértil donde plantar un pensamiento alegre.

Quiero atreverme a hacer el ridículo más espantoso y que me invada una carcajada inmensa cuando me señalen con el dedo para hacer mofa de mis errores más colosales.

Que me dé igual si hablan y juzgan. 

Que ni siquiera me acuerde de las etiquetas que me colgaron y los motes que me dedicaron mientras proyectaban en mí sus miserias. 

Quiero que no importe lluvia. Quiero perderme en la canción de sus gotas que caen buscando un azar perfecto y ordenado. Recordando que la vida se renueva de forma constante. 

Quiero no importe ese viento frío que a veces a media tarde me recuerda que mi refugio es pequeño y mi alma está en construcción. 

Quiero sentarme en la playa y cerrar los ojos para descubrir que la playa soy yo. 

Quiero dejar de querer lo que quiero. Dejar de necesitar. Dejar, solo dejar. 

Saber que soy como esos muñecos que se balancean pero luego siempre regresan a su centro y están en equilibrio. Que me puedo quejar dos minutos y luego volver a mi lugar y sentarme en primera fila, otra vez…

Empezar cada día dando gracias por empezar. 

Y dejar que la vida me sorprenda. Tal vez su plan es aún más apasionante de lo que imagino e infinitamente mejor que el que yo pueda dibujar.

 

GRACIAS POR LEERME E INICIAR CONMIGO ESTE CAMINO COMPLICADO PERO MARAVILLOSO… 

Si quieres continuar con este cambio, te invito a profundizar todavía más…

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Acompaño a personas y organizaciones a a desarrollar su #InteligenciaEmocional con formación, conferencias y #coaching

Escritora y apasionada de las #palabras

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