merceroura

la rebelión de las palabras


1 comentario

Esas cosas que quiero


Quiero que no importe la lluvia.

Que no importe qué hora es, ni hasta donde llega este camino.

Quiero que nunca sea tarde, ni pronto.

Que todo vuelva a empezar sin lastre.

Que los pensamientos amargos se esfumen a golpe de suspiro.

Que el sol brille tanto que seque las penas, mientras nosotros nos olvidamos de preocuparnos durante un rato.

Quiero dejar mi apego a todas esas cosas que me frenan y a las que temo perder.

Quiero superar el temor a no saber qué pasará… Quiero abrazar la incertidumbre de mis días y bailar con ella hasta llevar yo el paso.

Pensar que si tienes claro lo que quieres encontrarás la respuesta que buscas… Confiar absolutamente en mí y en la vida.

Descubrir que mi sueños pueden redibujarse, que yo puedo redibujarme, que mi universo particular es elástico y yo soy demasiado grande como para contenerme en una excusa o un lamento.

Quiero correr las cortinas de mi mundo absurdo para que me invada una felicidad inmensa. Comprender que no tengo un principio ni un final, ni un cómo, ni un porqué… Que solo sea para algo. Para estar, para sentir, para comprender, para perdonar esa culpa que siempre se me pega a la espalda y me dice que todavía no soy esa persona en la que todos mis antepasados depositaron sus esperanzas.

Quiero mirarme al espejo y hacer las paces con esa niña rota que siempre estaba cansada y triste porque pasaba los días de alerta y de guardia esperando que el mundo la atacara y le recordara que era imperfecta, insuficiente, incompleta, inadecuada.

Que todas las motas del polvo dejen de recordarme lo mucho que tengo pendiente por limpiar en mi vida. Que todos los caminos dejen de hacerme memoria de todo lo que me queda por hacer y conquistar. 

Quiero dejar atrás el asco que me daba a veces levantarme y descubrir que el día que se desplegaba ante mí era el mismo que ayer y una copia exacta al de mañana.

Quiero dejar de desear tanto que duela. Que mis pasos ya no tengan ansia y mis caminos no estén cubiertos de dientes de león a la espera de que yo pida deseos imposibles y absurdos.

Dejar de esperar eso que espero desde hace años y todavía no sé qué es pero que duele y desespera.

Dejar de pisar el mismo peldaño de escalera cada día soñando que llego al final. Dejar de andar el mismo camino esperando que me lleve a otro lugar.

Dejar de mirar al mar anhelando que llegue la marea y se lleve la angustia y el cansancio insoportable de intentarlo todo y no conseguir nada.

Quiero que no importe la noche ni su silencio inquietante y maravilloso.

Que no importe el pasado ni el futuro.

Solo la risa, solo este instante imperfecto que camina por mi mente buscando un pedazo de tierra fértil donde plantar un pensamiento alegre.

Quiero atreverme a hacer el ridículo más espantoso y que me invada una carcajada inmensa cuando me señalen con el dedo para hacer mofa de mis errores más colosales.

Que me dé igual si hablan y juzgan. 

Que ni siquiera me acuerde de las etiquetas que me colgaron y los motes que me dedicaron mientras proyectaban en mí sus miserias. 

Quiero que no importe lluvia. Quiero perderme en la canción de sus gotas que caen buscando un azar perfecto y ordenado. Recordando que la vida se renueva de forma constante. 

Quiero no importe ese viento frío que a veces a media tarde me recuerda que mi refugio es pequeño y mi alma está en construcción. 

Quiero sentarme en la playa y cerrar los ojos para descubrir que la playa soy yo. 

Quiero dejar de querer lo que quiero. Dejar de necesitar. Dejar, solo dejar. 

Saber que soy como esos muñecos que se balancean pero luego siempre regresan a su centro y están en equilibrio. Que me puedo quejar dos minutos y luego volver a mi lugar y sentarme en primera fila, otra vez…

Empezar cada día dando gracias por empezar. 

Y dejar que la vida me sorprenda. Tal vez su plan es aún más apasionante de lo que imagino e infinitamente mejor que el que yo pueda dibujar.

 

GRACIAS POR LEERME E INICIAR CONMIGO ESTE CAMINO COMPLICADO PERO MARAVILLOSO… 

Si quieres continuar con este cambio, te invito a profundizar todavía más…

Manual de autoestima para mujeres guerreras

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon

Acompaño a personas y organizaciones a a desarrollar su #InteligenciaEmocional con formación, conferencias y #coaching

Escritora y apasionada de las #palabras

Más información sobre mí y sobre mis servicios en www.merceroura.es

 


3 comentarios

Que esperar una vida mejor no nos impida vivir esta


Darle la vuelta a todo a ver si algo cambia o, mejor, dar la vuelta nosotros y que nos caiga de los bolsillos todo lo que cargamos y nos sobra.

Tal vez deberíamos escuchar el silencio hasta encontrar qué mensaje nos aguarda en él. Bucear en nuestras emociones, en todas, el las que saben amargas y las que parecen dulces. En las que nos cuenta lo que nos asusta y en las que nos recuerdan lo que nos hacen felices. Y sobre todo, sin duda, en las que nos hablan de culpa, esa culpa inconsciente y pegajosa que nadie sabe de dónde viene pero todos sabemos que está, que existe y que cada día horada nuestra conciencia.

Ta vez deberíamos buscar la incomodidad un rato para dejar de huir de nosotros mismos y nuestras angustias, mientras el resto del tiempo nos tratamos tan bien y nos amamos tanto que no recordamos momentos más amables que estos…

Cómo se nos escapa la vida mientras esperamos a que sea perfecta para reír, para bailar, para atrevernos a caminar por ese sendero que siempre nos tienta pero jamás pisamos…

Y cuando cierran ese camino que siempre desdeñamos, qué ganas de tener la oportunidad de transitarlo…

¡Qué rápidos los relojes que devoran minutos mientras estamos atados de pies y manos esperando soluciones, esperando milagros, esperando ver esa luz al final del túnel que nos recuerde que hay esperanza!

Y cuando eso pasa, cuánto lamentamos los besos que no dimos, las palabras que no pronunciamos, las puertas que no abrimos, todas y cada una de las veces que pensamos que tal vez era posible y nuestra mente siniestra dijo “no”.

Aquí estamos, presas del tiempo sin tiempo, esperando que amaine la tormenta para vivir sin darnos cuenta de que eso de vivir va de capear tormentas. De ver el reflejo de lo que a veces nos perdemos en el agua que cubre el pavimento y encontrar un refugio de verdad dentro de nosotros. 

De sentir este dolor y este miedo inmenso sin correr.

De buscar la puerta y encontrar una ventana soleada.

De reír ahora si puedes y bailar si te da la gana.

De caminar por la acera sabiendo que la acera se acaba y mirar la luna que hoy está y mañana no se sabe.

Que esperar una vida mejor no nos impida vivir esta.

GRACIAS POR LEERME E INICIAR CONMIGO ESTE CAMINO COMPLICADO PERO MARAVILLOSO… 

Si quieres continuar con este cambio, te invito a profundizar todavía más…

Manual de autoestima para mujeres guerreras

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon

Acompaño a personas y organizaciones a a desarrollar su #InteligenciaEmocional con formación, conferencias y #coaching

Escritora y apasionada de las #palabras

Más información sobre mí y sobre mis servicios en www.merceroura.es


3 comentarios

Esta noche tan larga y oscura


Foto : Mercè Roura

Si solo pudieras dar un mensaje a las personas que te leen, te escuchan o te ven ahora ¿Cuál sería?

¿Qué le dirías a alguien si supieras que es la última vez que le ves? ¿Qué harías si cinco minutos más tarde ya no pudieras decidir sobre tus acciones?

¿Cuáles serían tus últimas palabras? ¿Sobre qué posarías tus ojos por última vez?

Esas son preguntas que no nos hacemos. Infravaloramos mucho este momento que vivimos pensando en mañana. Vivimos por adelantado en lo que se convierte en un sinvivir. Estos últimos meses, todo este año 2020, hemos vivido una agonía tremenda sin poder refugiarnos en ese mañana al que nos gusta tanto recurrir para escapar de este hoy que siempre nos parece absurdo e insuficiente. La vida nos ha cerrado las puertas y nos ha dejado a solas con nosotros mismos. Nos ha mirado a la cara y nos ha dicho “piensa bien qué dices porque tal vez es lo último”, “escoge bien tus palabras, tus actos, tus pensamientos porque el baúl de donde los sacas podría estar quedándose vacío”. 

La incertidumbre nos ha golpeado la cara. No sabemos qué pasará (tampoco lo sabíamos antes, la verdad, pero en nuestro papel de semidioses jugábamos a controlar la vida  y estar en una aparente y falsa seguridad que nos hacía sentir semilibres). No sabemos qué haremos. No sabemos qué compañeros de viaje tendremos. No sabemos nada. 

Nos ha quedado claro que nadie es más que nadie. Ni el que más tiene, ni el que más cree que sabe, ni el que más pisa, ni el que más se deja pisar y se esconde… La bofetada nos ha puesto en nuestro sitio y nos ha demostrado que sin humildad nada tiene sentido. Y algo todavía más importante, eso creo yo que no sé nada, que todos estamos juntos en esto. Que lo que afecta a uno, nos afecta a todos. Que estamos bárbara y maravillosamente conectados. Que los pequeños detalles son instrumentos de grandeza y que el respeto salva vidas, empezando por la propia.

A veces, sentimos que nos hemos quedado vacíos, pero intuyo que ya lo estábamos. Es solo que esta situación que hemos vivido y vivimos nos ha permitido darnos cuenta y ha puesto en evidencia nuestros mayores miedos. Se ha levantado el telón en un momento imprevisto y se han caído las máscaras. La vida nos ha encontrado con el culo al aire y sin maquillaje, despeinados y con las heridas abiertas. Nos ha mostrado ante el terrible y corrosivo espejo en el que nos vemos a nosotros mismos con nuestro peor aspecto… Cansados y desnudos, heridos y llenos de llagas… Todo lo que nos afanamos en esconder ha quedado al descubierto para poder ser asumido, limpiado, borrado y curado. Todo lo que metimos bajo la alfombra durante años para parecer ante el mundo una versión conveniente de nosotros mismos, ha explotado e nuestras caras… 

Nos hemos mirado en el espejo de la vida y hemos querido salir huyendo pero esta vez, compañeros y amigos, no teníamos a dónde. Ni física ni mentalmente. Las cuatro pareces que nos circundaron durante meses y que sigue haciéndolo porque la vida ya no es la vida de antes, estaban en nuestras casas y también en nuestras cabezas. No nos queda más remedio que hacer el camino de vuelta hacia dentro y mirar a ver qué vemos. No nos queda otra que seguir sacando el lastre acumulado y abrazar a ese ser agotado, triste, lleno de magulladuras, débil, vulnerable y muy asustado que hemos encontrado al mirar en nosotros. 

Tal vez lo más duro ha sido responder a las preguntas. Porque aunque hemos intentado huir de ellas como huimos siempre, en esta sociedad vivimos en constante evasión en nuestra vida, las preguntas han vuelto y cada vez suenan más  intensamente en nuestras cabezas hartas de dar vueltas.  

Si estas fueran tus últimas palabras ¿Qué palabras dirías?

Si esta fuera la última vez que nos vemos ¿Qué haríamos juntos?

Ahora que ves que todo esto es un soplo, un momento, un abrir y cerrar de ojos ¿Qué piensas hacer con tu vida? ¿Qué sentido le das? ¿Qué vas a hacer que todavía no te has atrevido a intentar nunca? ¿Qué no quieres dejar pendiente?

Unas preguntas tan terribles como necesarias. Tal vez las preguntas que nunca hubiéramos tenido que dejar de hacernos, pero  que descuidamos y olvidamos por arrogancia porque siempre creemos que nuestro paso por aquí es eterno. Ahora ya lo sabemos, nos hemos dado cuenta de que todo un momento. Que todo está conectado y que lo mismo que la risa nos une con un hilo invisible, también lo hacen la tristeza, la culpa y el miedo atroz que muchas noches no nos deja dormir.

Hace tiempo que siento que estamos ante el fin de algo. No sé de qué. El fin de una forma de vivir de espaldas a la vida, una forma de vivir conectada a la prisa y desconectada de lo que realmente importa… El fin de ese tipo de vida en el que lo que les pasa a otros no nos afecta. El fin de esa vida en la que nunca te permites mirar dentro ni perdonarte y vas arrastrando tus penas y errores sin saber que no están ahí para cargarlos sino para comprenderlos y usarlos. El fin de ese tiempo en el que nos pasamos la vida compitiendo por sobrevivir cuando compartiendo y colaborando podríamos conseguir cien veces más. 

El fin de esa forma de vida en que las personas que te rodean son números sin cara, sin dolor, sin sentimientos… Y evitas cruzarte con ellos y mirarles a los ojos por si la compasión te pilla flojo y acabas dándote cuenta de que tú eres lo mismo. 

Espero que se nos hayan gastado ya la arrogancia, la soberbia, la prisa, la necesidad de pisar para sobresalir, la culpa inconsciente por no parecer lo que creemos que debemos parecer, la constante angustia por ser juzgados y la lastimosa manía de juzgar y criticar.

Deseo que la coherencia nos sacuda fuerte y nos zarandee hasta dejarnos sentados y más libres y honestos con nosotros mismos… Que la Inteligencia Emocional nos permita ver todas esas cosas que no vemos habitualmente porque percibimos la vida en visión túnel obsesionados por sobrevivir en lugar de crear y compartir.

Espero que esta noche tan larga  y oscura nos haya demostrado que la luz que buscamos está en nosotros. En el respeto por nosotros mismos y por otros. En la ambición, pero no por conseguir ni acumular, sino por vivir en paz. En el afán por caminar al lado y no delante. En las ganas de aportar y no de demostrar. Y que eso nos permita ver el mundo y a todos los seres que lo habitan como merecedores de lo bueno, lo mejor, lo único posible. Que este ejercicio colectivo mirando dentro nos sirva para que este final sea un nuevo comienzo.

Aprovechemos esta noche tan larga y oscura para amanecer renovados y más libres. Cerremos heridas para que ya no supuren. Mirémonos al espejo y decidamos que ya somos lo que hemos estado buscando y deseando ser toda nuestra vida y vivamos en consecuencia. 

Y de nuevo hago las preguntas… 

Si estos fueron los últimos momentos ¿Qué harías? ¿Qué dirías? ¿Qué perdonarías? ¿En qué lugar? ¿Con quién?

Esta noche tan larga y oscura está repleta de estrellas… 

 

Gracias por leerme… Escribo sobre lo que siento o he sentido y el camino que he hecho hasta llegar aquí (aunque todavía estoy a medio camino de algún lugar). En este camino he aprendido poco a poco a aceptarme y amarme (aún me falta mucho, soy consciente).

 

Si quieres saber más de autoestima, te invito a leer mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”.

 

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

 

Disponible aquí 

 

amazon llibre merce amazon

 

Si quieres saber más de mí, te invito a entrar en mi web y conocer lo que hago. Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

 

www.merceroura.es