merceroura

la rebelión de las palabras


25 comentarios

La vida a veces…


butterfly-2049567_640

La vida a veces te muestra lo que no quieres para que digas que no… Para que veas que ese camino no es tu camino y ese dolor no es tu dolor. Para que reafirmes tu deseo de no volver a lo que ya dejaste atrás… La vida te mete en un laberinto de zarzas que te sujetan y tiran de ti para que no te vayas para que digas en alto y claro «me voy, no quiero estar aquí». Te envuelve en la niebla para que salgas de ella y busques la luz… Para que descubras que tú eres la luz.

La vida a veces te cubre de escamas para que encuentres tu piel. Te apaga la luz para que sepas que incluso a tientas puedes llegar a ti. Te arrebata el suelo para que vueles, te deja sin zapatos para que sepas que hay momentos en los que tienes que parar… Te obliga a quedarte quieto para que te aburras un rato y te fijes en todo lo que hasta ahora has sido incapaz de ver…

La vida a veces llena tu casa de gritos y de grillos para que aprendas a amar tu silencio… Te abarrota el sendero que sigues de mariposas para que sepas que tú también te vas a transformar… Llena tu cabeza de pensamientos amargos para que dejes de pensar y vuelvas a sentir…

Te ata las manos para que uses los pies… Te ayuda a perderte para que puedas encontrarte y sepas a dónde ir.

La vida a veces dice que no para que entiendas cuál no es tu camino… Y a veces lo hace para que entiendas que tal vez lo es pero vas a tener que vivirlo de otro modo… Y vas a tener que saltar y aceptar.

A veces, la vida te deja en casa para que leas ese libro pendiente o te cierra la puerta para que tengas que entrar en ese bosque tan oscuro que hace tiempo que sabes que debes recorrer y no te atreves… La vida te pone fácil que sientas y difícil que huyas. Te pone casi imposible que llegues al otro lado para obligarte a buscar tus alas, te cuenta historias tristes para que comprendas que no son tus historias.

La vida a veces te acerca a personas que pisan para que decidas que no quieres que te pisen… Te pone en el camino a personas que sonríen para que recuerdes que tú también tienes una sonrisa… La vida te pide que te muevas y bailes, porque sabe que te asusta el baile.

Ay, la vida… Te llena el cielo de nubes para que comprendas que no importan las nubes, para que superes las circunstancias y descubras que tu paz interior no se vende, ni alquila, no depende de lo que pasa sino de lo que eres… La vida pone en tu camino los árboles más altos para que aprendas a tener paciencia… Llena del lecho del río de guijarros para que nades y dejes de quejarte por el dolor que notas en los pies… Te tira al suelo y te deja un rato tumbado para que no tengas más remedio que mirar hacia arriba y descubrir tu cielo, descubrirte a ti.

La vida a veces se pone muy oscura y angosta para que no tengas más remedio que salir a mar abierto y navegar. Para que dejes lo que haces y sueltes lo que no eres. Para que tengas que arriesgar.

La vida te para en este segundo para que no te quede otra que vivirlo y dejar de pensar, dejar de dar vueltas a lo que no se puede cambiar y puedas mirar en ti y cerrar heridas y decir no a los fantasmas de una vez.

Pone ante ti personas que no saben quererte para que aprendas amarte, para que sepas que debes reconocerte y valorarte.

La vida a veces te baja al infierno para que comprendas que el cielo está  en ti. Te rompe para que sepas que eres indestructible… Te derrumba para que sepas que puedes levantarte. Te ata para que te liberes… Te pone ante el precipicio para que decidas no quieres dejarte caer.

La vida a veces te muestra lo que te asusta para que comprendas que no hay nada que temer y te atrevas a avanzar y sentir. Te da lo que pides para que te des cuenta de que no es lo que realmente deseas y necesitas. La vida a veces te muestra tu lado más oscuro para que descubras que ya no eres esa oscuridad. 

 

Gracias por leerme…

Acompaño a personas y organizaciones a a desarrollar su #InteligenciaEmocional con formación, conferencias y #coaching

Escritora y apasionada de las #palabras

Más información sobre mí y sobre mis servicios en www.merceroura.es


4 comentarios

Fluir… ¿Te apuntas?


balloons-1012541_1280

Ya no quiero ser correcta, quiero sentirme viva.

La corrección es enemiga de la belleza, de la sabiduría, de la capacidad de caer y volver a empezar, de la capacidad de transformarse y aprender a quererse.

En un mundo completamente simétrico, seríamos todos sólo un espejo de nuestra cara amable y nos perderíamos esa parte oscura de la que tanto podemos aprender. Nunca veríamos ni abrazaríamos a esa persona que está en nosotros y que cuando somos capaces de asumirla y comprenderla nos transforma la vida… Somos un cúmulo de fracasos maravillosos esperando ser vistos como un campo de flores imperfectas, pero maravillosas. Si cerramos la puerta a lo que nos hace salvajes, estamos poniendo límites a lo que nos convierte en nosotros mismos.

Si huimos de lo que nos asusta, estamos escapando de las garras de la vida, de las infinitas posibilidades de pisar un abismo sin márgenes donde podemos crecer hasta salir de nuestro mapa…

¿Te imaginas ser tan grande que superas a tu sueño? Que ya no hay nada imposible salvo tal vez que vuelvas a ser pequeño, diminuto, que vuelvas a estar asustado a golpe de pensamiento y cedas de nuevo a la creencia de que no llegas y no puedes… Imagina que de una vez por todas sabes que lo que te convertirte en lo que realmente eres depende de ti,  de que te invites a ti mismo a pasar la línea, a cruzar la frontera de lo que crees que eres para llegar a lo que puedes llegar a ser si lo imaginas… ¿Te ves saliendo de ti mismo y mirando al mundo de tú a tú? Como si siempre hubieras llevado un mar inmenso dentro de ti esperando a desparramarse y fluir a la vida, a inundarlo todo con tu recién descubierta belleza.

Yo ya no quiero ya ser perfecta, quiero equivocarme mucho. Todavía más… Hacer tanto lo que se supone que es el ridículo que llegue un momento que ya no sepa qué es correcto y qué no, pero que tenga claro lo que me hace feliz y lo que me arrastra a la rutina. Y que si me miran, no importe, porque al fin y al cabo cuando miras a otro y te ríes de él es porque te duele no ser capaz de mirarte a ti mismo. Los que te juzgan se juzgan a ellos mismos a través de ti… Vivimos en un juego de espejos y reproches que si somos capaces de comprender, nos lleva a darnos cuenta de que perdemos un tiempo maravilloso culpándonos y culpando a otros por sentirnos tan perdidos… 

Quiero respetarme los tiempos y respetar los tiempos de los demás… Sentirme capaz de saltar y de decidir no saltar si me apetece rodear el muro para saborear el roce delicioso de las hojas frotando mis piernas… El beso del viento que siempre sabe por dónde tiene que colarse para llegar a su destino y barrer de un soplo la monotonía. Quiero ser el viento y no tener cauce, no tener que saber por dónde voy a pasar ni medir, ni planificar. 

Amar la incontinencia de mis palabras más empalagosas y mis errores más sonoros. Saber que me equivoqué intentado ser y no aparentar, sin reproche ni llanto acumulado, sin malgastar un minuto en lo que pudo ser.

No quiero huir del lobo, quiero comprenderle. Quiero amar al lobo que hay en mí para que sepa que puede liberarse… Para que aúlle y les cuente a otros lobos que la jaula es imaginaria y los barrotes en realidad están dibujados.

No quiero esconderme de mis monstruos, quiero abrir el armario y mirar bajo la cama e invitarles a salir para que bailen conmigo y sepan que ahora la que manda en mi vida soy yo.

Quiero perder. Ya he perdido, no importa. Así me queda claro que no compito con nadie, que camino y saboreo la vida sin más intención que vivirla y ser yo. Pierdo porque sé que mi victoria es estar y mirar a la cara a la vida aceptando lo que llega, lo que va, lo que sube y lo que baja…

No importa que me miren y no me vean, yo me sé… Soy la punta de un iceberg grandioso que siempre flota. Ese momento de quietud y silencio en el que descubres quién eres de verdad y sientes que eso compensa todo lo pasado… Cuando te das cuenta de que no eras diminuto como creías, sino que eras tan grande que no podías imaginarte, no podías abarcarte con los sentidos y comprenderte en tu magnitud… Cuando pensabas eras un punto en el infinito y en realidad eras el infinito entero, porque tus ojos acostumbrados a la pequeñez no veían lo que tu mente era incapaz de creer… Buscabas una gota y te perdías en el mar de tu inmensidad.

No quiero ser perfecta, quiero ser y participar de cada uno de mis procesos maravillosos y de cada uno de mis momentos como si fuera el primero, como si fuera el último. Con los ojos de una niña y la paz de una anciana. Con la sensación inagotable de saber que ocupo mi lugar en el mundo y que ya no me importa ceder, ni dejar la pelea, porque ya he gané cuando asumí mi propia grandeza y el poder que tengo sobre mi forma de mirar la vida.

No hace falta ser de ningún modo concreto, sólo ser y notar que eres. Lo demás llega de esa plenitud, de esa belleza, de esa sensación sin gravedad de fluir… De aflojar, soltar, dejar ir lo que sobra, dejar de controlar… De dejarse llevar y llegar a donde quieres sin forzar, sin medir, sin esperar nada más que flotar, que sentir… 

Gracias por leerme y compartir. Si quieres saber más de este maravilloso trabajo de autoestima, te invito a leer mi libro

“Manual de autoestima para mujeres guerreras” un libro para que dejes de pelear por todo y empieces a sentir que las cosas puede fluir.

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon

AMARSE ES UN REGALO PARA TI MISMO, UN FIN Y NO UN MEDIO, UN LUGAR EN EL QUE TE SIENTES COMPLETO Y A SALVO.

Acompaño a personas y organizaciones a a desarrollar su #InteligenciaEmocional con formación, conferencias y #coaching

Escritora y apasionada de las #palabras

Más información sobre mí y sobre mis servicios en www.merceroura.es


12 comentarios

Lo que amas…


Amas el silencio después de noches sin tregua pensando sin cesar, sin encontrar consuelo, sin dibujar una salida.

Sentarse e imaginar sin saber, sin necesitar, sin tener que tener, sin esperar a esperar.

Amar ser sin almacenar…  Encontrar sin buscar. Sentir sin pensar…

Porque a veces, hay que detenerse a notar, a construir, a imaginar.

Parar para bucearte, para sentirte, para fundirte contigo y respirar. Para saber qué pisas y a dónde te diriges, para descubrir que no hay mejor victoria que escoger una derrota de la que puedes aprender a volar…

Para conocerte tanto que puedas despojarte de todas la capas con la que vestiste tu alma para poder existir sin pedir perdón y darte cuenta de que ya no te hacen falta…

Para poder lanzar tus culpas inventadas por la borda y enderezar el rumbo del barco hacia donde sueñes, aunque el mundo no lo entinda…

Amas la paz callada que te habita cuando necesitas escucharte y bailar con tu propia música.

Amas tu música.

Amas  al desconcierto en tu alma acostumbrada a caminar, cuando para. La queja sorda de la niña testaruda que llevas dentro que te pide que te levantes y sigas… El desasosiego de tu impaciencia que queda muda y el ego asustado que busca abrigo porque nos sabe qué le espera pero ya le disgusta por si acaso.

Amas a todos tus mecanismos de defensa. Todas tus corazas y todas tus máscaras… Tu soberbia llorosa y malhumorada… Tu rabia contenida, tu ira ahogada, tu necesidad de justicia rota que se agitan y bailan desesperadas…

Amas a la institutriz sin alma que vive en ti y siempre te regaña. Porque pertenece a tu pasado y  ahora sabes que no supo hacerlo mejor…Porque gracias a su ruda dureza y su serenidad impasible añoraste el amor incondicional y supiste qué no eras…

Amas a todas las muñecas tristes que habitan en esta muñeca a veces cansada y otras rota que intenta encontrar la calma. Porque sin todos sus errores estaría perdida y sin su pena enorme y salvaje jamás habría llegado a este tramo del camino.

Amas la guerrera que fundía con la mirada y le daba vueltas a las palabras hasta convertirlas en flechas. Sin ella, jamás habría conseguido la valentía para levantarte y empezar a buscar todas las vidas posibles que te tienes reservadas.

Amas a la niña torpe de cara triste que espera en un rincón porque no juega… Sin su desesperación armada y su llanto sordo, tú ya no existirías.

Amas tu llanto.

Amas tus heridas abiertas porque sabes que el trabajo de cerrarlas te convertirá en un ser gigante.

Porque cada uno de sus pasos en falso ha esculpido tu vida… Cada uno de sus intentos fallidos ha trazado tu mapa de viaje… Porque estabas tan desolada e insatisfecha que osaste imaginar un mundo en el que ella era otra y se encontró contigo a medio camino y le dijiste que se otra eras tú.

Amas el manto incierto que cubre tus días sin techo ni suelo ni abrigo seguro.

Amas la incertidumbre.

Amas al despecho de un mundo que te trata como tú te tratas y que no te ama hasta que no te amas.

La incómoda satisfacción de saber que el futuro está en mis manos y el presente es una tarde de lluvia que hay que aprender a amar para encontrar la magia.

La gratitud de saber que todo es un regalo. La costumbre de imaginar lo peor después de siglos de pensar que mereces poco o casi nada… Y que eso te obligue a tener que cambiar tu forma de pensar y vivir…

Amas al sosiego de saber que de todo se aprende, aunque no entiendas por qué.

Amas tu ignorancia porque aviva tus ganas de conocimiento…

Amas al fuego de tus entrañas enfadadas y molestas porque el mundo no es como sueñan y a las personas a veces cuando están rotas van rompiendo a otras.

Amas a la inquietud de arriesgarte a rondar por la vida sin saber y el miedo que se aloja en tu espalda y baila en tu garganta, porque sin él no serías la mitad de lo que sueñas…

Seguir el viento sin conocer el viento… Ser el viento sin saber a dónde va, pero creyendo que te lleva a dónde necesitas estar.

Amas al dolor sentido y asumido, porque con él te fabricaste el antídoto para las penas y te convertiste en una mejor versión para soportar sus envestidas…

Amas a todas y cada una de tus imperfecciones porque te han dado el impulso para poder saltar el muro y aprender que lo bueno que hay en ti es tan grande que eclipsa tu tristeza… Y que lo que parece malo, en realidad, es la excusa para poder seguir tu camino…

Amas tus lamentos porque ya no existen, pero te dieron impulso.

Porque no hay nada insalvable cuando descubres quién eres y qué buscas…

Porque te amas y reconoces tus facciones en un marasmo de caras mustias y almas revueltas que se desesperan por bajar de esta noria que no para nunca.

Amas la noria…

 

Gracias por leerme… Como todos me siento ampliamente desconcertada…

 

Comos siempre, si quieres saber más de mí te invito a entrar en mi web

www.merceroura.es 

 

Y tienes mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

Disponible aquí 

amazon llibre merce amazon