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la rebelión de las palabras


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Hoy toca volar


Hoy permítete fallar. No adrede, pero que no pase nada si pasa.

Que lo que realmente eres no se vea empañado por tus dudas, tus miedos, tus titubeos.

Que si se te cae ese peso que cargas, no temas dejarlo un rato. No te asuste cuestionarte si recogerlo y volver a llevarlo.

Que hoy no te enfades contigo si caes y no te levantas de inmediato. Tal vez la vida quiera que te tomes tu tiempo, que descanses un rato, que percibas la gravidez de tu mundo desde abajo, sentado en el suelo y mirando las nubes. Quizás la vida quiera que te entretengas mirando al cielo un rato para que te calmes y tu pulso se acompase y tu respiración se vuelva más lenta y tú te apresuras a levantarte. Quizás la caída es necesaria para respirar y darte cuenta de algo, cambiar de perspectiva, de pensamientos, de acciones, de rutinas.

Hoy no te culpes si no llegas. No te digas esas cosas horribles que te dices cuando descansas y crees que no produces. No te cuentes esos cuentos diabólicos en los que suceden cosas espantosas porque no estás a la altura y no haces suficiente. Hoy baja un poco el listón de tu exigencia y sube el del amor que sientes por ti mismo… Háblate bien y siente lo que el cuerpo y la mente te pidan. Pasea por tus emociones reprimidas y acumuladas y acepta tus pensamientos oscuros sin creértelos.

Hoy llora si tienes ganas. No finjas que no estás asustado o triste. No acumules lágrimas ni pongas una sonrisa falsa para que el mundo crea que estás ganando al pulso a la adversidad. No es una carrera, no es una lucha, es un camino en el que descubrirse a uno mismo y respetarse.

Hoy no te preocupes por si haces cien o cinco. No es lo que haces, es el amor con que lo haces, tu creatividad, tus ganas, tu disfrute. Que te dé igual si alcanzas o te quedas corto, si cuando acaba el día el marcador está a cero o mil, no eres tus objetivos ni tus retos, eres la magia que haces para seguir adelante y cuidarte.

Por hoy no temas si te miran y no te ven. Si no te valoran ni reconocen. Que no importe si están o no están contigo, que importe si estás tú y estás de tu parte.

Que se vayan si no quieren estar. Que no te importe dejar atrás lo que no es bueno o te daña para dejar espacio a la belleza que está llegando a ti. Siente lo que llevas dentro acumulado y comprende el mensaje de la vida con todos y cada uno de los espejos que encuentras en el camino… No culpes al espejo, ahonda a ti. Sin reproches ni exigencias macabras, con cariño y amabilidad.

Pasa hoy por encima de los «te dije y me dijiste» y de los chantajes emocionales que buscan atarte y apegarte al miedo y al dolor que crees merecer porque no te sientes suficiente. No sufras por no ser cuando realmente eres. Mira al ser enorme que hay en ti y que te pide mostrar sus alas y pregúntate qué necesita para desplegarlas.

Deja que hoy vuele y suelta todo lo que enreda sus alas, lo que pesa y no le deja alzar el vuelo, lo que le amarra al suelo y le confunde, lo que le susurra que si deja ir lo perderá todo, lo que le pide que vuelva a lo de siempre y se ahogue en la rutina.

Hoy permítete no ser perfecto, ni correcto, ni ejemplar. A veces, cuando te sueltas y dejas de arrastrarte para alcanzar lo que deseas, llegas a la cima volando impulsado tu confianza y no por tu necesidad.

Y si no llegas, que no pase nada. Pasa que te valoras y te reconoces y eso ya lo es todo.

Hoy toca volar.

GRACIAS por leerme.

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¿Todavía no te has dado cuenta?


Eres un ser valioso pero todavía no te has dado cuenta.

Y hasta que tú no lo veas, muchos lo verán, pero sus palabras no calarán en ti. A veces, incluso escuchar cómo te definen con palabras hermosas y te miran con admiración y cariño te dolerá mucho. Te salpicará de angustia y te parecerá una broma pesada. Puede que te enfades porque digan cosas amables de ti cuando tú no las ves, y que te escondas y te avergüences.

A menudo, se siente una gran desolación y soledad cuando te dicen lo maravilloso que eres y tú solo ves tu presencia insuficiente, insignificante.

De nada sirven otras palabras si no las hacemos propias, si no las habitamos, si las convertimos en carne. De nada sirve que te pongan mil nombres hermosos ni que te califiquen con adjetivos maravillosos si no los conviertes en verbo, si no te los crees y los traspasas… Si no llegas hasta el fondo de ti mismo y te miras con otros ojos y te ves de verdad.

Nadie, nadie nos cura si no queremos curarnos. Nadie nos saca de ese miedo que tenemos a veces a vivir lo que nos ha tocado vivir

Nadie nos puede decir nada si no queremos escuchar. Si no estamos dispuestos a escucharnos y sentir qué nos falta de verdad, qué buscamos entre el marasmo de pensamientos que cada día nos acuchillan el pecho y nos taladran la mente.

Nadie nos ayuda si no nos queremos dejar ayudar, si nos ayudamos a nosotros mismos.

Nadie decide por nosotros si no decidimos.

Nadie lleva nuestro peso si nosotros nos resistimos a soltarlo, a dejar ir lo que nos sobra y nos somete, a decir basta a los sucedáneos y quedarnos con lo que nos llena de verdad.

Nadie nos repara si no nos reparamos.

Nadie nos da lo que no queremos recibir, lo que no nos damos…

Los demás pueden estar y acompañar. Pueden compartir. Pueden mirarnos y recordarnos que nos aman, que les importamos, que formamos parte de su mundo y que quieren que nos quedemos en él un rato o una vida.

Nadie nos puede amar si no dejamos que nos ame, sin nos obsesionamos con no sentir, no merecer, no querer ser queridos ni deseados…

A veces, lo que nos asusta no es llegar, es quedarnos. Estar. Seguir adelante y estar a la altura.

A veces, huimos de lo bueno y lo hermoso porque nos da mucho miedo que en realidad no nos pertenezca, que se nos escape o sea efímero.

Hay muchas, muchas, muchas personas que tienen miedo a ser felices por si dura poco, por si se les escapa esa felicidad y se acostumbran a ella y luego, cuando el momento pasa, se vuelven locas de dolor.

Porque pensamos que la felicidad es ese momento en la montaña rusa de alegría cuando consigues lo que deseas, cuando en realidad son todos esos instantes en que estás contigo y estás bien sin tener que conseguir nada concreto.

No es un objetivo, no es un resultado, es una forma de vivir y de pensar de otro modo.

Una manera de verse a uno mismo sin tener que buscar más, ni esperar nada, pero sintiendo que somos capaces de lo más hermoso.

Nadie nos hace felices si no lo hacemos nosotros, si no nos dejamos… Los demás solo nos acompañan en esa felicidad descubierta muy dentro y pueden compartirla.

A veces, nos pasamos la vida intentando salvarnos del mundo cuando en realidad solo nos tenemos que salvar de nosotros mismos… De ese «nosotros mismos» que se piensa mal, se trata mal, se regatea y valora a la baja…

No importa cuánto te digan lo maravilloso que eres, cuánto te quieran y te valoren, necesitas darte cuenta tú. Eso lo cambia todo.

¿Todavía no te has dado cuenta?

GRACIAS por leerme.

¿Estás cansada de tu vida en bucle? ¿Estás harto de estar siempre igual y no puedes más cargando ese peso enorme que llevas encima?

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No puedo vivir sin mí


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No puedo vivir sin mí.

No puedo, de verdad. Lo he hecho durante años y luego me dolía la espalda y la cabeza.

Me dolían las rodillas y siempre estaba cansada. 

Estaba cansada de estar cansada. De pensar siempre en lo mismo y no encontrar una respuesta, pero no poder dejar de pensarlo. Como si me hubiera metido en un agujero negro y no pudiera salir… Como si estuviera enredada entre las sábanas y no recordara que estoy durmiendo. 

No puedo vivir sin mí, no puedo. 

No puedo dejarme para luego porque el luego no llega nunca. No puedo repartir y ser siempre la última porque un día no me quedarán fuerzas ni alma para repartir… No puedo ser la primera en levantarme y la última en caer en la cama, no puedo. No puedo decir siempre que sí y doblarme por dentro, no puedo. 

Lo he intentado durante siglos porque me dijeron que eso era lo que estaba bien, pero no funciona. Si no hacerlo es ser egoísta, bienvenido egoísmo a mi vida, porque estoy harta. 

No puedo vivir mirando el retrovisor y pensando en mañana al mismo tiempo, no puedo… Tengo que estar presente ahora, porque se me quema el guiso y se me agrieta el pecho deseando salir de mí y decirle al mundo «ya basta», no puedo más, me apeo, me bajo, me voy… Necesito pensar en mí un rato, notarme los pies y las manos, saber que estoy aquí y que no me he ido mientras hacía mil cosas al mismo tiempo… Necesito habitar mi vida y mi esencia. Recordar que existo y que tengo sueños y deseos y que son tan importantes como los vuestros, ni más ni menos. Necesito mi silencio para contarme las cosas que importan y escuchar mi voz de verdad, no las de otros. 

Necesito escogerme a mí también la ropa y lo que como, tratarme como trato a otros. Necesito mirarme la cara y cruzarme con mis ojos para recordar su color y su brillo. Necesito parar y sentir que estoy viva y que me importa. Que el sol sale también para mí y que cuando abra la puerta, la calle estará puesta para que yo la pise. Necesito zurcirme y remendarme a mí misma como a un calcetín y coserme el alma para que no se me escape. 

No puedo vivir sin mí, ni mis ganas y cuando vivo sin mí, las ganas se me acaban. Necesito romper la hucha e irme de viaje a las antípodas de mis pensamientos. Sacar la bruma espesa que llevo dentro y llorar lo no llorado nunca, llorar tanto que se inunde mi mundo y justo en ese momento decida qué salvo y qué dejo. Vaciar mi vida de «casi», de «tal vez», de «puede» y  de «más adelante». Sacar mis penas al sol y ver como el sol las pulveriza y las abrasa. Necesito salir de mi vida a las siente de la mañana y no regresar nunca hasta que no parezca mi vida. 

Necesito tirar la ropa vieja y quedarme desnuda. Dejar de subir las montañas más altas esperando que la vista sea otra y descubrir siempre que mis lamentos me persiguen, que mis miedos van en la mochila… Necesito soltar el equipaje y escribir otra vez mi historia. Quedarme quieta tanto rato que me ronden los pájaros y me surquen las hormigas… Que el mar me arrastre porque piense que soy de arena y el viento me esculpa como a una roca. Necesito dejarme llevar por la vida a ver qué pasa, porque estoy harta de intentar manejarla y que de vapulee en las esquinas para que vea mi ignorancia. 

No puedo vivir sin mí, me soy imprescindible. Durante años he callado y he escuchado a otros mientras me hacía la sorda conmigo y me decía que podría, que aguantaría, que era capaz… Y lo soy, lo sé. pero es que ya no me da la gana… Ya basta, puedo con mucho pero no quiero, no necesito esta perfección estúpida y dolorosa, no busco llegar a todo y quedarme muerta por el camino, no deseo esta vida a medias donde todo está controlado menos mi locura por tanto control… Quiero escuchar mi llanto y mi angustia, mi voz interior que clama justicia por mí y me pide que me abrace y me conforte… Quiero volver a oírme la risa y cantarme una nana hasta que me duerma. 

Necesito respirar tan hondo que el mar me cubra y el aire se termine si no lo suelto. Bailar sin pensar que me miran. Caer sin creer que importa. Fallar sin que el mundo deje de girar. Necesito tomarme vacaciones de mi vida sin que la vida de otros empiece a desmoronarse. No puedo vivir sin mí y dejarme de lado mientras estoy siempre atenta a otros y soy el parche para todo, el consuelo para todo, la que cose y lame las heridas, la que escucha las penas, la que plancha las camisas de los días especiales y llora en la ducha para que no se note y otros no crean que algo va mal… No vayan a preocuparse y cargar parte de la responsabilidad que decidí asumir yo. 

No puedo vivir sin mí y no voy a esconderme, ni a disculparme. ni a sentirme una mala persona… Merezco lo mejor de la vida y tengo que empezar a dármelo y permitirme soñar. No importa si no llega, no todo llega, pero me tendré a mí misma, sabiendo que me lo permito, que ya no me pongo la zancadilla ni me aparto de la vida que deseo… 

No puedo vivir sin mí y no quiero… Ya basta. 

 

Gracias por leerme. Si quieres saber más de mí, te invito a entrar en mi web y conocer lo que hago. Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar todo su potencial a través del coaching, el mentoring y la Inteligencia Emocional. 

Tengo un programa para ti si lo necesitas para poder tomar decisiones y salir de bucle en que te encuentras.

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