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la rebelión de las palabras


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Posibilidades infinitas


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Hay tantos mundos que pueden ser tu mundo un rato, un siglo, un día… El mundo en el que casi no entra la luz, el que no tiene puertas ni ventanas y siempre deja pasar el aire… El mundo de alguien que no puede olvidar y el del que lo olvida todo y la enfermedad le devora el pasado.

Hay un mundo en el que no hay papá ni mamá y otro en el que están pero no se notan. Un mundo en el que no hay un segundo sin que un montón de gente te avasalle con sus alaridos y otro en el que la soledad es infinita, rotunda, bárbara.

Hay mundos reversibles en los que todo pasa sin pasar y deja una huella diminuta y casi borrable porque nunca nadie se araña hasta traspasar la piel y otros en los que los golpes zarandean los cimientos y nos atrapan asustados bajo la cama.

Hay historias tristes que acaban en risas locas y risas locas que se convierten en espasmos de pánico. Caminos llenos de piedras que se cruzan con nuestros caminos de arena y al pisarlos notamos el dolor que otros arrastran siempre… Todas esas historias son las historias que nosotros mismos nos contamos…

Hay caminos cuesta arriba donde la gente lleva cargas pesadas. Y otros cuesta abajo donde la necesidad de agarrarse a algo para no caer nos convierte en esclavos del vacío. Hay caminos que tú mismo creas y son una copia exacta del camino que llevamos dentro… 

Hay vidas llenas con poco y vidas vacías por nada.

Hay vidas con sueños enormes y vidas enormes con sueños sin sueño, sin magia.

Hay momentos en tu vida que no puedes soportar, ni comprender, ni medir, ni apenas explicar.

Un baile de vidas que se cruzan unas con otras, se miran a los ojos y se cuentan cuentos para luego seguir y comprender de dónde vienen y a dónde van.

Personas que vienen a bailar un rato con nosotros para que aprendamos algo de baile… Personas que nos dicen que sí, que nos dicen que no, que nos traicionan, que nos aman… Personas que nos sueltan, nos sujetan, nos besan, nos arañan, nos recuerdan que podemos aportar algo al mundo, personas que nos recuerdan que no sabemos nada. Personas que no saben nada y te dan la lecciones…

No somos dueños del tiempo ni controlamos nada. No podemos hacer girar el mundo como deseamos mientras nos empeñamos en batallar contra los monstruos que nosotros mismos hemos inventado…

Hay tantos mundos como desvelos te quedan pendientes… Como decepciones necesitas vivir hasta comprender que lo que tienes entre manos es una maravilla, que la vida es preciosa a pesar de ser dura y complicada…

Hay tantas opciones como errores posibles hasta comprender que no importan… Tantas posibilidades de hacer el ridículo como ocasiones necesites hasta darte cuenta de que el ridículo está sólo en ti. Hay tantos amores fugaces y rotos disponibles como veces necesites que te rompan hasta que descubras que eres tu gran amor… Hay tantas risas guardadas y fáciles como risas necesites cuando decidas que ya basta de lágrimas… Hay un lugar donde se acumulan las pesadillas esperando a que te pidas la tuya y te resignes a una vida oscura… Y esperanza suficiente como para levantarte esta mañana y decidir que a partir de ahora tu vida va a dar un vuelco porque ya estás harto de no sentirte bien en ella… 

Hay tantos mundos por visitar como errores tengas que cometer y miedos por vencer y afrontar. Hay mil vidas posibles esperando a que te decidas a surcarlas y las imagines, a que te creas que están a tu alcance y busques en el fondo de tus pupilas para encontrar la puerta… Hay mil puertas esperando a que las abras para que te des cuenta de que no hay nada ahí afuera esperándote porque tu destino está escrito en ti y lo que ves es sólo una ilusión de lo que llevas dentro… Hay mil mundos en ti que buscan salida por los poros de tu piel ahora mismo y los encierras cuando piensas que no podrás, que no sabrás, que no estarás a la altura. Hay mil destinos flotando en el aire esperando que sueltes el control y confíes en ti para poder fluir…

Hay mil vidas en tu vida abrazando mil destinos posibles, esperando a que escojas uno, como si fuera un caramelo o una canica, y te lo pongas en el bolsillo… Te toca escoger ahora. Las posibilidades son infinitas y todas están en ti…


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#CosasQueDebíDecirteHaceCienAños


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Te preguntarás… ¿Qué cosas se calla alguien durante cien años? Muchas, demasiadas… Durante mucho tiempo no nos atrevemos a decirnos a la cara lo que nos asusta, no nos admitimos lo que nos araña y duele… Lo dejamos dentro, en ese saco en el que acumulamos todo… Sabemos que un día estallará pero suplicamos que aguante.

Aunque al final, estalla. Y es maravilloso que lo haga, aunque es mucho mejor, vaciarlo antes…Por si cuando todo sale disparado, te haces demasiado daño y hieres a alguien.

Eso es lo que pretendo, decirte cosas como…

No brillas porque no te quieres y no te atreves a mostrar lo que vales.

No te aman como mereces porque no te amas y vas por la vida con esa cara de no merecer amor.

Recibes indiferencia porque no miras a los ojos de nadie, por si entran en tu conciencia, por si deambulan por tu alma y descubren tus secretos.

Tus miedos llevan el timón de tu vida.

Tu rabia contenida se ha hecho un refugio en tus entrañas…

Te duele mucho porque te criticas mucho, te hieres mucho, te encoges mucho, te exiges mucho. Sé qué es eso y no lleva a nada bueno…

No te gustas ¿cómo vas a gustar?

Dejas que él te trate así porque crees que le necesitas, cuando en realidad es él que necesita pisarte para sentirse bien y eres tú la única persona que se lo aguanta…

No hay culpas, no te reproches, déjalo a un lado y sigue adelante…No cargues con nada…

No esperes que el mundo solucione tu vida, toma las riendas… Tú decides lo que es tu vida, no delegues esa responsabilidad.

Y también decirte cosas preciosas…

Eres hermosa incluso sin saberlo.

Tienes mil posibilidades cada día para crecer.

Cuando te sueltas, brillas mucho…Fluye y contagia tu entusiasmo.

Mereces lo mejor, no pares hasta conseguirlo… Sin agobiarte, sin preocuparte.

Da las gracias por lo maravilloso que eres y lo bueno que te rodea…

Contigo, el mundo es un lugar mejor. No importa que sea a veces complicado, tú puedes. Los malos momentos son pruebas, los obstáculos son oportunidades…No te calles nada, se queda dentro y arde mucho, hasta que te quema…

En este libro está desgajada mi alma en pedacitos… Es un relato de mi pequeña evolución. De mi paso por los días, de mis momentos hermosos y mis dolorosas dudas…

Hasta descubrir que el hombre del saco eres tú. Y también tu ángel de la guarda…No hay juez más terrible que nosotros mismos… Pero la gran noticia es que también somos nuestra propia salvación, nuestro bálsamo, nuestro héroe, nuestro refugio…

Si te has hecho tanto daño a veces, eso significa que tienes mucho, mucho poder. Úsalo para crecer, no para encogerte. Úsalo para brillar y ser feliz, para crear, para contagiar alegría…

¿No lo ves? tienes todas la respuestas… No te das cuenta… ¡Qué suerte verlo!!

¡Y dar las gracias por habernos dado cuenta!! por la conciencia de notar que nos equivocamos y la de rectificar y ser humildes y la vez grandes… Eso es la grandeza, aprender de los errores y convertirlos en el material con que pegar nuestros pedazos rotos… Saber perdonar y perdonarse. Saber encontrar compañeros de viaje que vacíen tu pesada maleta y te recuerden que sabes cómo…

Aprender de ti siempre. Y recordarte que eres extraordinario…

La felicidad no es un lugar idílico al que llegas después de sufrir mucho. Es un estado interior que se descubre cuando dejas de luchar por esconderte y decides amarte, darte una oportunidad de ser tú y vivir…

No hay nada que perseguir, ya lo llevas dentro. Abre los ojos de tu conciencia y ama sin calcular…

No necesitas nada más. Ya lo tienes, abrázalo.

No tienes nada que perder.

Estas son las Cosas que debí decirte hace cien años… A ti, a mí…Cada vez lo tengo más claro, si cabe. Esta es mi misión, compartir, aprender, mostrar, ayudar… Desnudar mi alma para que cuando tú desnudes la tuya no te sientas tan solo… Decirte que me equivoco para que no tengas tanto miedo a equivocarte… Mostrar lo vulnerable que soy para que ames tu vulnerabilidad… Explicarte mis historias por si son útiles para la tuya o para todo lo contrario… Compartir mis pasiones para que veas lo maravillosas que son las tuyas… Darte mis palabras hasta que encuentres las tuyas propias y hagas tu camino…

Mil gracias a todos y todas los que he encontrado en el camino. A los que cada día me siguen en redes sociales y visitan mi blog. A los que se han dejado habitar por mis palabras y las han compartido… Este libro también es vuestro.

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Ser feliz o tomar café


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Tienes que hablar seriamente contigo.

No te escuchas.

No te tratas como mereces.

No te gustas y tampoco haces nada para gustarte.

Ya hace tiempo que no te miras de reojo cuando vas por la calle en ningún escaparate. Y tampoco te imaginas haciendo nada que te haga sentir escalofríos. Has olvidado lo que es temblar de emoción y querer repetir…

Eres un actor de reparto en tu vida.

Desde hace un siglo no miras hacia dentro porque te da miedo darte cuenta de lo mucho que tienes que limpiar… En tu cabeza hay un vertedero de lágrimas acumuladas y frustraciones enormes que no consigues sacar a pasear. Has hacinado en tu alma cada punzada de dolor, cada momento de rabia, cada migaja de culpa del camino y necesitas soltar.

Te dueles.

Te cansas.

Te aburres de estar siempre en esta antesala de felicidad esperando el momento propicio para vivir tu momento ideal.

Vamos, admítelo, no llegará nunca. Ese día que citas cuando dices “algún día” no existe, está muerto. Lo matas cada vez que lo postergas en tus ganas y pegas el post-it donde lo has escrito un poco más adelante en la agenda de tu vida… Esa agenda virgen donde todo lo que pasa es gris y rutinario.

Te gusta pensar que lo harás.

Lo necesitas porque así la culpa que crece en ti grita menos por las noches. Y cuando le das de comer, se calma. Tú conciencia se ha convertido en un lobo que aúlla y que siempre pide más…

Lo haces porque necesitas soñar en balde, como un placebo para poder seguir sin morir de asco. Como una manera de dar carnaza a tus reproches eternos por no ser, no sentir, no despegar.

Has convertido tus sueños en eso que llaman zona de confort.

Llevas años dormido y, aunque necesitas despertar para saber que estás vivo, no lo haces porque sabes que abrir los ojos te hará daño la luz.

Porque ser feliz es un trabajo y suena cansado. Porque significa ser responsable y tú ahora prefieres poder quejarte sin parar. Y así poder juntarte en el bar, a media mañana, con todas esas personas que odian sus vidas y se quejan sin hacer nada… Para competir con ellos en desgracias y llevarte el primer premio a una vida de pena. Ahora llevas días sin ganar esa competición y lo necesitas, porque la compasión es algo que se parece demasiado al amor como para no mendigar un poco…

Te gusta más eso de apurar momentos sueltos y dispersos en tu vida, en los que te sientes bien en tu piel. Son como instantes entre comillas en un párrafo eterno y sin emoción…

Te gusta creer que la felicidad es como una película en la que todo pasa rápido, que es ese minuto de adrenalina, ese instante álgido… Esa sensación que casi se podría confundir con los efectos del café cuando no soportas tu cansancio.

Y entre ser feliz y tomarse un café, te quedas con la taza bien llena porque lo otro, cuando es de verdad, hay que sudarlo.

Si quisieras ser feliz tendrías primero que echar la basura que acumulas y las mentiras que te tragas sobre ti mismo y tus incapacidades de siempre…Esas, las que son ficticias, las que has inventado para poder decir que “no puedes” sin tener remordimientos, aunque sabes que no son de verdad.

Habría tantas cosas por cambiar, empezando por ti y por tu forma de mirar la vida y todo lo que te rodea.

Desterrar esa idea de que has venido a sufrir y de que el sufrimiento te hace mejor… Dejar de colgarte medallas por cada una de tus tragedias como si con ello ganaras puntos para conseguir vivir en un limbo de seres casi felices.

Arrancar de tus entrañas y tus neuronas atontadas que tienes lugares y sensaciones vetados.

Descubrir que la vida empieza cada día

Dejar de quejarte.

Dejar de soñar con el freno puesto.

Dejar de criticar y cambiar todo tu vocabulario. Encontrar esas palabras que son el detonante para que te pongas en marcha empieces a vivir de verdad…

Dejar de arañar migajas de lo que deseas y envidiar a los que se atreven a cogerlas a manos llenas…

Volver a mirarte y verte.

Volver a buscarte.

Crearte.

Dibujar esas partes de ti que se han borrado y que te daban fuerza.

Volver a tener cinco años y creerte un artista, un genio, un héroe.

Salir del armario de las estupideces y hacer lo que los demás creen que es el ridículo pero que a ti te hace sentir bien…

Dudar a rabiar.

Hacerte mil preguntas, sin importar las respuestas.

Agarrarte a ti mismo.

Y tener claro que ser feliz no es un estallido de cafeína, ni un golpe de suerte. Es saber existir. Llevar las riendas y no delegar tu vida… Estar contigo y tenerte de tu parte. Estar en calma y vivir sabiendo que pase lo que pase sabrás encontrar el lado bueno, aunque duela… Practicar la paciencia… Sacarle lo máximo a lo mínimo… Aspirar a lo más grande y disfrutar de lo más pequeño…  Saber que buscarás lo que quieres sin ansia, que vivirás cada instante con pasión, que puedes dar las gracias por estar y notar…

Conocerte y encantarte. Amarte en lo bueno y en lo malo… Y amar sin más atadura que el respeto y la ilusión…

Y  cuando pongas las pies en el suelo, asegúrate de que con la mano te agarras a alguna rama para poder columpiarte de vez en cuando y recordar que vuelas…

Asegúrate de que hoy estás haciendo algo que te acerca a tu sueño.

Y que pase lo que pase, no cambiarás lo que has conseguido por un momento de autocompasión,  que no confundirás la verdadera felicidad con una taza de café.

Gracias por leerme… Escribo sobre lo que siento o he sentido y el camino que he hecho hasta llegar aquí (aunque todavía estoy a medio camino de algún lugar). En este camino he aprendido poco a poco a aceptarme y amarme (aún me falta mucho, soy consciente o tal vez no tanto, porque todo es un pensamiento y los pensamientos también se pueden observar y decidir si nos los creemos o no).

Si quieres saber más de autoestima, te invito a leer mi libro “Manual de autoestima para mujeres guerreras”.

En él cuento como usar toda tu fuerza para salir adelante y amarte como mereces y dar un cambio a tu vida… Ese cambio con el que sueñas hace tiempo y no llega.

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