merceroura

la rebelión de las palabras

Darle la vuelta al mundo

13 comentarios


Hace un rato he estado charlando con una persona increíble. Hay tantas personas increíbles, algunas, como ella, ignoran aún en su totalidad lo maravillosas que son.

Hemos hablado de “discapacidades” y problemas físicos. De lo difícil que es a veces sobreponerse a los tabús de esta sociedad que no ve más allá de la superficie. ¡Cómo son las palabras! Yo siempre digo que curan, pero a veces son mordiscos, arañazos, losas que nos pisan las ilusiones, que nos meten en recuadros, que nos ponen un número y nos colocan en un catálogo. Las palabras pueden llegar a bloquear a las personas porque se transforman en emociones negativas y nos aniquilan por dentro. De eso hemos hablado…

¡Qué repugnantes algunas palabras cuando se usan para limitar a las personas! Cuando se usan para cerrar puertas y, aún peor, cerrar mentes y obligarnos a que todo sea hastiosamente gris y estandarizado, asqueantemente “normal” como dicen algunos…

Lo normal es enemigo de lo mágico, de lo maravillosamente distinto, de lo deliciosamente extraordinario… La rarezas nos obligan a cambiar y dar pasos de gigante… Los grandes remedios y descubrimientos de la humanidad los han llevado a cabo los raros, después de probarlo todo mil veces y acabar rompiendo moldes, superando patrones… Dejando la normalidad a un lado y el miedo encerrado en un armario.

Por eso, cuando nos hemos puesto a hablar con esa persona maravillosa de su discapacidad, he pensado que era imposible que ella pudiera definirse con esa palabra. ¿Discapacitada? ¿por qué? ¿quién lo decide? ¿cómo se mide la capacidad? ¿cómo se mide la belleza?

Si me falta una pierna ¿soy menos persona? ¿y un brazo? ¿y si… ? Si soy bajo, gordo, si voy en silla de ruedas, si no oigo o no veo, si no llego a resolver los grandes paradigmas matemáticos, si no encuentro las palabras necesarias para explicarme a veces, si no tengo memoria, si queda claro que no descubriré la penicilina, si no me puedo mover porque mi cuerpo está atenazado por el dolor… ¿soy menos que otros? ¿menos que quiénes? ¿Que los que no saben amar? ¿Que los que no saben perdonar, ni valorar a los demás, ni aprender de sus errores? ? ¿quién pone las normas para decidir qué seres humanos merecen la pena y cuáles no?

Lo digo porque la persona con la que estaba hablando, con una discapacidad, se había superado tanto a si misma que si tuviera que definirla jamás usaría esa palabra terrible. La llamaría genio, sabia, magnífica, fascinante…

Alguien que nos puede dar lecciones de todo. Lecciones de vida. Y me hablaba de algunos que la habían rechazado por los problemas físicos generados a causa de su enfermedad… Esos sí que son discapacitados, discapacitados emocionales. Personas sin capacidad para entender y empatizar, sin posibilidad de ver más allá de la superficie ni ganas de explorar lo mejor que le pueden ofrecer otros seres humanos… ¡Qué pena! Debe tratarse de personas “normales”. Ese tipo de personas que nunca ha cruzado la línea de lo mágico, de lo que no está escrito ni preparado, que nunca se ha dejado llevar ni ha asumido sus rareza. Personas que se creen perfectas y que ignoran que la perfección, de existir, sería de todo menos deseable.

Todos somos discapacitados. Todos somos imperfectos y nos equivocamos. Todos andamos a ciegas en algo y necesitamos ayuda para hacer mil cosas. Todos tenemos faltas. Todos caemos. Todos tenemos defectos… Aunque nada de todo esto es lo que nos define, lo que nos convierte en personas válidas es la forma que tenemos de vencer esas vicisitudes, de plantar cara a los problemas y superarnos. Lo que nos hace mejores es la inteligencia que nos lleva a hacer de nuestros defectos pequeños trampolines para tomar impulso y crecer.  Una inteligencia que va más allá de repetir fechas y nombres, la inteligencia de los que saben soñar y sentir. La inteligencia de los que saben escuchar y no arrasar con los demás… La inteligencia de los generosos y los humildes. La inteligencia de los que saben perdonar y quieren conocer.

A veces, lo que nos falta, actúa como estímulo para darnos un talento extra si sabemos no rendirnos… Nuestros defectos nos ayudan a madurar. Lo que creemos que nos convierte en discapacitados, en realidad, nos hace ser grandes. Lo que a ojos del mundo podría hacernos “no válidos” nos transforma en seres prodigiosos… ¿Qué importa lo que diga el mundo que somos? ¿qué más da lo que diga un papel que podemos o no podemos hacer? Somos más que un informe, que una categoría o un síntoma. Somos más que una patología o su consecuencia. Llevamos en nuestro interior algo que no se mide ni cataloga, que no se vende ni se encierra… Somos más que nuestras circunstancias porque cada día las superamos y damos un paso más allá de lo que está escrito que podemos hacer.

Salimos de los esquemas. Rompemos moldes y prejuicios. Saltamos lo que era insaltable y llegamos a donde nadie creía que éramos capaces de llegar. Superamos metas inalcanzables y borramos los límites que alguien que no nos conoce había dibujado para nosotros. Somos ilimitados. Somos lo que podemos imaginar. Lo que podemos soñar. Lo que hemos decidido que queremos tocar y disfrutar. Y nuestras discapacidades son el impulso, la energía, lo que nos llena del ímpetu necesario para construir alternativas, para reírnos de lo que dicen las normas y los catálogos… Para salir del mapa reducido y limitado que otros han trazado y que parece nunca podíamos abandonar.

Sólo hay que darse cuenta del valor que llevamos dentro esperando a ser mostrado y compartido y no dejarse encarcelar por las palabras, ni por las personas que no saben ver más allá. Porque lo merecemos… Para que los que esperan poco de nosotros vean que se equivocan,  llevémosles la contraria a los que sólo ven nuestras discapacidades, salgamos del mapa que se nos queda corto y démosle la vuelta al mundo…

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Autor: merce roura

Amo la imprudencia de mis palabras...

13 pensamientos en “Darle la vuelta al mundo

  1. “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su capacidad de escalar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es inútil.”

    Albert Einstein

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  2. Excelente reflexión, debemos construir con nuestras palabras y destacar lo que nos hace brillar.

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  5. Precioso Post Mercé, tus palabras me han llegado alma, hoy día es difícil conseguir eso despertar conciencias y emociones… Felicidades

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  6. Fantástico….enhorabuena, yo también voy de subidón. Gracias Merce!!!!

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  7. “…Todos somos discapacitados. Todos somos imperfectos y nos equivocamos. Todos andamos a ciegas en algo y necesitamos ayuda para hacer mil cosas. Todos tenemos faltas. Todos caemos. Todos tenemos defectos… Aunque nada de todo esto es lo que nos define, lo que nos convierte en personas válidas es la forma que tenemos de vencer esas vicisitudes, de plantar cara a los problemas y superarnos.” Toda una filosofía subyace en estas palabras tuyas, una filosofía que une y que no limita, que no etiqueta, y yo creo que éste es un buen camino…

    Un saludo cordial

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  8. Gracias Merce, un gran regalo de palabras que aporta subidón, cuesta a veces pero me lo llevo puesto para tenerlo cerca.
    Un saludo
    Jesús Mari

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