merceroura

la rebelión de las palabras

No me basta…

12 comentarios


Mi paso es corto pero rápido. Busco imposibles y, tal vez demasiado a menudo, tengo la deliciosa sensación de que voy a conseguirlos. Soy tan insistente que abrumo… Soy tan terca que hastío.

Acumulo ganas de todo y experiencia de sobra para romper un pedazo del mundo y llevarlo en el hatillo. Siempre llevo conchas imperfectas en el bolsillo, porque su imperfección me recuerda que existe posibilidad de mejora. Me vacían más los desengaños que las penas, porque no aprendo a bajar el listón y atenuar mis expectativas… Me vencen las miradas intensas y las injusticias. Tengo los zapatos gastados y la risa floja, flojísima… Aunque me pasa lo mismo con el llanto, sobre todo ese llanto que no se ve y no derrama lágrima. A veces, soy incómoda, lo admito, porque digo cosas que nadie dice, pero la comodidad prolongada, al final, sale cara y te obliga a dejar pasar muchos sueños.

Vivo al lado del mar y cuando no lo veo, lo huelo. Su aroma fresco y salado me persigue por las calles y se me prende en el cabello. Entonces sé que cuando el mar te vence, siempre quedas impregnado por su esencia, siempre eres mar…

El mar siempre me recuerda que todos somos lo mismo, que todos buscamos algo, que todos tenemos miedo… El mar siempre apacigua mi alma guerrera que teme no estar a la altura… Que busca excusas para esconder sus errores y oculta sus heridas para parecer invencible y serena. Para calmar su necesidad de conseguir más de todo lo que no se paga ni acumula… Lo que es tan extraordinario como difícil de encontrar.

He olvidado todas la veces que salté y me golpeé en el ridículo más rotundo. Me he perdonado, aunque a duras penas, de todas la veces que no me atreví y dejé que mi cobardía me convirtiera en mediocre. Nunca necesité piedras porque hace tiempo que escogí las palabras… A veces, se me quedan cortas, porque mi torpeza no sabe usarlas…

El mar es tan grande que me recuerda que soy grande, aunque me hace entender que al mismo tiempo soy pequeña… Tan pequeña que puedo conseguir cosas muy grandes… Tan grande que puedo apreciar las cosas más pequeñas…

Nunca busqué atajos porque siempre supe que el camino era largo y sabría construir mi fortaleza con cada uno de los baches. He construido mi nido con pequeñas ramas y algunas grandes decepciones… Si algo tiene el desencanto es que después de arrasar tu inocencia, lo que viene, es forzosamente bueno. Los rasguños se curan, aunque tu inocencia queda siempre un poco resentida.

A veces, me canso y creo que no puedo, me encojo, me convierto en un bola de carne y hueso y me aparto… No sé cómo, pero siempre vuelvo al camino, y siempre lo hago con la misma sensación de que algo bueno me ronda, algo increíble, algo que parece imposible…

Vivo al lado del mar y cuando no lo oigo, no me desespero, porque lo noto. Lo llevo alojado en mi nariz puntiaguda y en mis genes testarudos… Lo llevo en mi ser y forma parte de sustancia.

Tengo mil miedos, pero mi mayor temor es que esos miedos me venzan y me conviertan el piedra, que me paralicen el alma… Que me dejen tan muda que no sepa contar al mundo que se puede, que debe intentarse… Que el riesgo es la forma en que nuestro mundo crece y nuestra conciencia avanza.

Tengo mil sueños, pero el más enorme de ellos es el de ser capaz de seguir luchando por conseguirlos y  no desistir cuando me sienta agotada…

Tengo mil defectos y el mayor de ellos sería olvidarlo y pensar que ya he llegado a mi meta, que ya no debo seguir esforzándome para no dejar de crecer. Nunca odio, me aprecio demasiado como para hacerme tanto daño y tengo demasiada confianza en las personas como para creer que nada tiene remedio.

No quiero quedarme corta en cariño.

No quiero quedarme corta en ánimo.

No quiero quedarme corta de vida.

No quiero pensar que no creí en el milagro lo suficiente como para que el milagro creyera en mí…

No quiero mirar atrás y descubrir que no pude porque no quise, porque no me empeñé lo suficiente, porque miré a otro lado y no estuve en mi lugar… No quiero pensar que me arrugué.

No quiero dejar de amar nunca, aunque a veces, el amor es un peaje amargo para evitar una soledad necesaria y otras, algo tan inmenso, que te recuerda lo sublime de la existencia. Por eso, prescindo de amores triviales e ínfimos.

Vivo al lado del mar y me alimento de viento…

Nunca necesité halagos porque creí no merecerlos… Nunca busqué más recompensa que la de saber que no desistiría. Nunca dejé de pensar que llegaría a tocar mis sueños porque no hubiera podido soportarlo. Creo que algunas locuras son necesarias y que, de no llevarlas a cabo, la sensatez es capaz de comernos el alma y arrojarnos a un lugar donde lleguemos a olvidarnos de nosotros mismos.

El mar siempre me trae consuelo y me moja los pies cuando me aíslo del mundo, cuando vuelo demasiado y me olvido de tocar con ellos mi suelo y mi cuerpo… Cuando me alejo de mi esencia y vendo mis credos baratos, su soberbia me trae de un golpe a la orilla y me pone en mi sitio.

Vivo al lado del mar y cuando no lo respiro, lo sueño. Eso hace soportable a veces esta jaula opresiva de barrotes firmes en la que imagino fantasías y dibujos mapas de fuga.

Vivo al lado del mar y, cuando no me acuerdo, lloro… Aunque mis lágrimas saladas me traen su recuerdo y su son me calma el desespero de no haber conseguido lo imposible… Todavía.

Vivo al lado del mar más maravilloso pero, a veces, no me basta.

 

Autor: merce roura

Amo la imprudencia de mis palabras...

12 pensamientos en “No me basta…

  1. Hermoso Mercé!!! un abrazo

    Me gusta

  2. Pues ya sabes, Mercè: toma sin miedo el hatillo, emprende la travesía y llénate de tu amado mar purificante….tú sabes navegar. No te lamentes, nunca, de no haberte quedado corta. Toma el timón y tu mar te proporcionará el viento para alcanzar al puerto infinito que, amable, te espera.

    Ten un soplo más, que, aunque humilde, contribuya a henchir tus velas….

    Me gusta

  3. Zapatos gastados,risa floja.. Y el mar como referente.. Menuda combinación! Destila apasionamiento total,curiosidad por todos “los oleajes de la vida” desde hace años(zapatos gastados)y comprensión con los defectos de los demás y los propios(risa floja)..y todo ello regado y deseado con altibajos,sin razonamiento previsible, como el mar…agitado en lo profundo y calmado al romper en la playa o violento al chocar en duro de roca…me encanta, te define.. Y por eso me gusta leerte

    Me gusta

  4. “Tengo los zapatos gastados y la sonrisa floja” que hermosa definición para entenderte y desear conocerte!eso hace presuponer ,para quien no te lee, que eres curiosa y comprensiva con los defectos de los demás y los tuyos, que eres impulsiva ,bastante para correr detrás de algo que te apasiona,y también, inconscientemente, analítica.. Sencillamente, eres tremendamente humana,por tener los zapatos gastados(experiencia )y la risa floja (te gusta vivir la vida)..y te gusta contarlo..y a mi leerlo e impregnarse de ese optimismo de esa humanidad.. No dejes nunca de ser así, porque no serias así

    Me gusta

  5. Mercè, saps? yo tampoco quiero “quedarme corta en cariño (ánimo, vida)”, peeero es tan difícil encontrar el equilibrio!! Chica, ¡¡qué difícil se me presenta la situación!!
    Una abraçada

    Me gusta

  6. Merce, lloré…lloré de alegría, de emoción, de saber que tu alma es maravillosamente sensible. un abrazo y beso querida.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s