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la rebelión de las palabras

Cuatro frases sobre el olvido

27 comentarios


Al final, nunca se olvida.

Se acaba borrando la imagen o apartándola de la memoria, pero la emoción nunca se marcha. Se suplica no sentir, para no revivir… Nos vamos acostumbrando poco a poco a no echar mano de ella cuando nos baja el ánimo… Y un día, te das cuenta de que ya no le has dedicado ni un minuto en las últimas veinticuatro horas. Sonríes satisfecho, pero cuando te das cuenta, la punzada del recuerdo, aunque sea forzado ante la alegría de su olvido, se te clava de nuevo en el pecho. No olvidamos. El olvido es carnívoro, remolón. Es un león hambriento. Nos devora cuando más le apartamos… Y cuanto más nos agobiamos y forzamos a intentarlo, más lacerante es el dolor, más presente la angustia, más grande es la sombra, más difícil de lavar la mancha. Tal vez porque hay cosas que no se pueden forzar. Es como obligarse a no amar, querer desenamorarse, luchar contra una especie de huracán que todo lo arranca por la raíz. No es que sea imposible, es que no es el momento… Habrá que esperar a que ese huracán sea un vientecito, una ráfaga tímida que apenas arrastre unas hojas a media tarde. Esperar a que el león esté satisfecho y no pida carnaza.

Y a pensar de eso, cuando sople una brisa, siempre habrá una punzada. Será leve, al final, será casi una cosquilla dulce que te recordará que viviste, que amaste, que lo hiciste de veras. Que cuando te das, lo haces por entero; sin fisuras, sin seguros que te permitan retirar el cariño cuando del otro lado se guarde un as en la manga o te quiera sin arriesgar… Recordarás que gozaste y que amando nadie te gana. Y el dolor, más tenue, más apagado, será el precio a pagar por una intensidad que no todos alcanzan.

Olvidar… Olvidar no se conjuga fácilmente porque es un verbo que sabe a resignación, a darse por vencido, a tirar la toalla y aceptar que es imposible. A veces, hay que aceptar que no llega el olvido y de momento, conformarse con no recordar. Y extraer lo hermoso, lo bueno, lo intenso, lo preciado de ese recuerdo y darle la vuelta. Que el dolor sea regalo, que sea recuerdo de algo grato, que traiga una moraleja que nos permita no volver a caer o que al menos caigamos a conciencia. El segundo dolor nos alcanza blindados…

Alguien me preguntaba hoy cómo se olvida. Y yo, que tengo mil recuerdos quemando, almacenados en una cápsula oculta que no quiero abrir, no podía responder. No olvidando, supongo. No forzando. No presionándote para arrancar el recuerdo de tu mente. No olvides, actúa como si ya hubieras olvidado. Eres lo que haces. Lo que piensas que eres. Piensa como el que ya no tiene que preocuparse por su dolor, como el que ya no depende de nada que no surja dentro de él mismo. Imagina que ya no vives pendiente de borrar de tu memoria un momento, una cara, una tarde, un sueño, unas palabras… Anda como si ya no te doliese, respira como si ya fueras otro al que ya no le atormenta ese recuerdo.

Y si no puedes olvidar, no sufras, porque ya no eres el mismo. Valora ese dolor como una muestra de lo grande que eres, de tu gran capacidad para querer, para seguir, para dar.

No cargues tu dolor en la espalda, no lo arrastres, sácale partido, dale la vuelta. Que te sirva para conocerte, para quererte, para saber quién eres y qué buscas. Que no te limite, que te expanda. Que no te amarre, que te suelte. Que no te aparte de lo nuevo, que te acerque a lo que mereces.

Y si no olvidas, no importa. Mientras no vivas de recuerdos que se te coman los días…

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Autor: merce roura

Amo la imprudencia de mis palabras...

27 pensamientos en “Cuatro frases sobre el olvido

  1. M’ha agradat el teu article. Ho és viscut i és tal com dius: costar oblidar, però tot arriba. Almenys la serenitat. Gràciés

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  2. Mercé, como ya es habitual, excelente texto. Y más todavía, para el día oficial de los inocentes. Porque ¿es inocente quien entregándose al amor sale herido? Parece que en principio así es. Aunque, también pienso que quien se aferra a esa herida para convertirse en víctima o verdugo de sus futuras relaciones, deja de serlo y se convierte en ‘malote’ o ‘malota’ para consigo mismo o para los demás. Y en lugar de aprender de la vida, se estanca en un episodio enfermizo, que sólo conlleva toxicidad.

    No hay peor veneno que la culpa o el resentimiento. Como decía un profesor mío, son venenos que nos tomamos nosotros mismos con la estúpida pretensión de hacerle mal a otro. Y ¿qué cura tienen? ¿La hay?… El olvido parece una solución buena a primera vista. Pero,… ¿Es posible olvidar algo que te ha hecho mucho daño? No es un tema de voluntad porque nuestra cabecita no funciona así y cuanto más nos empeñemos en olvidar, más lo recordamos. Generalmente, olvidamos aquello a lo que no le hemos prestado atención, pero lo que nos ha impactado o golpeado se queda pegado a nuestra memoria como la brea se pega al pie.

    Aunque nos cuesta y no es fácil, el remedio está en trabajar ese asunto doloroso y perdonar. Sólo el perdón nos saca del dolor y el sufrimiento. ¿El perdón religioso?… No, ni mucho menos… Eso sería como delegar el perdón a un tercero… Si, a un tercero, que si es como cuentan, cuando desata su ira, hay que ver como se las gasta. Perdonar es un acto. Un acto al final de un proceso. Un proceso en que asimilamos lo ocurrido, sin necesidad de entenderlo (porque la mayoría de las veces no existe explicación. Muchas veces nos hacen daño sin voluntad de hacerlo). Y ¿asimilar sin comprender es fácil?… No… Se parece, más o menos, a masticar y tragarse algo grande, muy amargo y sin pan ni salsa que lo disimule. Para ello es aconsejable, compartirlo con las personas que nos quieren y que nos ayudarán a sobrellevarlo, porque solitos es más difícil.

    El perdón puede conllevar reparación o no. Pero, no perdonamos para aliviar al otro. Lo hacemos para encontrar paz con nosotros mismos y seguir adelante con nuestra vida.

    ¿Cuándo perdonamos se olvida?… No, claro que no (buena es la frase ‘perdono pero no olvido’). Lo que ocurre es que cuando recuerdas, ya no te hace el mismo daño. Algún día, llegarás a entender que lo sucedido forma parte de tu proceso personal de crecimiento. Incluso, verás que esa experiencia, aunque dura, forma parte de tu aprendizaje. Y, cuando seas capaz de ver que experiencias similares no tienen por qué causarte el mismo daño, bajarás la guardia y tus defensas, porque comprenderás que no tienen sentido ya. En ese momento, habrás empezado a cambiar tu pasado, porque ya lo interpretas de otra manera diferente. Y… ¿Qué es lo bueno y bonito de esta historia? … chan, chan (música)… Que ya estas listo/a para entregarte otra vez al amor.

    Perdona Mercé, me he dejado llevar de la pasión y me enrollado demasiado. Besos

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  3. Relaja leerte, Mercé. Feliz Noche y feliz futuro

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  4. Wow!!!!!!!!!!! Definitivamente todo lo dicho aca es cierto,el dolor de lo que se intenta olvidar va pasando sin presionarse hasta convertirse en una cosquillita con nombre de experiencia,que alivio cuando llegas a ese punto estas abierto a cosas nuevas;Merce maravillosa reflexion.

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  5. Que cierto Merce. Yo soy de la opinión de que todo cuenta en nuestra vida y en la formación de quien somos y en quien nos vamos convirtiendo. Las experiencias sean buenas, malas o regulares están ahí porque hemos decidido que estén y una vez que desaparecen de nuestra vida, sea por el motivo que sea, nos toca decidir si aprendemos algo de ellas o intentamos engañarnos escondiéndolas en lo más profundo de nuestro ser, ya que desaparecer, como muy bien dices, no van a desaparecer.

    Feliz Año 2014 Merce!!

    Un abrazo.

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    • Muchas gracias, guapa! Me alegro mucho de haberte encontrado este 2013 y espero que sigamos compartiendo y hablando el nuevo año que empezará en breve. Para mí es un placer aprender de ti y compartir estos momentos. Un beso 🙂 Sé feliz!!

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  6. Magnífico post del que saco una conclusión para mi aprendizaje de vivir:NO SE PUEDE OLVIDAR LO QUE SE HA VIVIDO PORQUE LO HEMOS SENTIDO,ALEGRE O TRISTEMENTE..DUELE Y CONSUELA,NOS HACE AUTOENGAÑARNOS PARA SEGUIR LUCHANDO Y LO “bien vivido”NOS HACE AFRONTARLO CON MAS GANAS

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    • Genial!! Es exactamente eso lo que quería decir!! Dejar de luchar por olvidar y vivir con lo bueno que ese recuerdo nos reporta. Pueden ser buenos momentos o si es un recuerdo horrible, nuestra forma de afrontar la situación y la madurez que hemos demostrado 🙂
      Un beso enorme! Empieza el año como mereces!!

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  7. Leerte es como mirarse a un espejo universal, donde puedo ver reflejada a cualquier persona que sienta eso mismo.
    Ya no solo identificas los sentimientos sino que puedes transmitirlos para que cada uno desde su experiencia lo adapte a sí mismo, lo interiorice como crea conveniente para su propio camino, es increíble que se parezcan tanto esos senderos…
    Me hace pensar en que, por distintos que seamos, deseamos y tememos lo mismo.

    Feliz año que entra, mejor 2014!

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    • Gracias, Anna! Yo también creo que a pesar de todas nuestras diferencias y matices, sentimos lo mismo, nos parecemos mucho. Todos tenemos los mismos miedos, lo que cambia es la forma de enfrentarnos a ellos. Yo escribo lo que siento, lo que he pensado dándole vueltas a mi cabeza que nunca para. Algunas cosas las siento hoy, otras están almacenadas en mí deseando salir…

      Escribo sobre ti, sobre mí, sobre todo el mundo que siente y quiere vivir.
      Feliz 2014!! Un beso, guapa 🙂

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  8. Mercè: en ocasiones, al leerte, tengo la sensación de de que me estás radiografiando. No puedo olvidar el dolor de la herida pero intento no revivir ese recuerdo. Alguien dijo que el dolor sí existe pero no así el sufrimiento pues somos nosotros mismos quienes nos lo infligimos al recordar la herida que tanto dolor nos causó. ¡Felicidades!

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  9. Parece que eres mi yo interior que todo lo sabe, como si vivieras dentro de mi y sabes lo que pienso y lo que siento a cada momento. Me veo reflejada en todos tus escritos. Muchisimas gracias.

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  10. Se podría decir más alto, pero no más claro. Porque olvidar implica olvidarnos. Porque los recuerdos también hacen lo que somos y sin ellos no seríamos los mismos (con o sin punzada de dolor):
    Lo realmente importante es recordar y seguir VIVIENDO. Asi, en mayúsculas 😉

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  11. Muy bonito, como todo lo que escribes siempre, Mercé. Sólo ha habido un trocito en el que no puedo estar muy de acuerdo, y es en esa parte en que dices que desenamorarse es imposible. Yo no lo puedo saber, pues nunca he intentado desenamorarme adrede. Es algo que ha ocurrido con el paso del tiempo, y con la ayuda de las decepciones -que algunas veces, benditas sean-. Pero algún amigo hombre me dijo alguna vez que para ellos sí es posible. Que su racionalidad les permite, cuando consideran con la lógica que un sentimiento no es conveniente para ellos, desenamorarse. Que un “no lleva a nada”, “es imposible”, “no me conviene”, basta.

    A mí, desde mi racionalidad femenina, me resulta imposible de entender. Pero si ellos lo dicen, supongo que así será. Será una de esas pocas cosas en las que nos llevan ventaja.

    Un fuerte abrazo, y Feliz Año guapa.

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    • Muchas gracias! No sé si es una ventaja… Desde luego, es menos doloroso, pero eso significa que quién puede hacerlo (desenamorarse por orden racional) que no ama de la forma en que yo entiendo amar. Tal vez no sufre tanto, pero seguro que los grandes momentos no los vive con la misma intensidad. Hay gente que ama con guantes, vive con el impermeable puesto para no mancharse de vida… No reciben arañazos pero no se pringan de amor… Y el pringue es al amor lo que las flores al campo!!
      Un beso grande, como tú… Chica, este 2014 va a ser nuestro!! No lo dudes 🙂

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      • Totalmente de acuerdo, Merce. Como decía Lope de Vega:

        Desmayarse, atreverse, estar furioso,
        áspero, tierno, liberal, esquivo,
        alentado, mortal, difunto, vivo,
        leal, traidor, cobarde y animoso;

        no hallar fuera del bien centro y reposo,
        mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
        enojado, valiente, fugitivo,
        satisfecho, ofendido, receloso;

        huir el rostro al claro desengaño,
        beber veneno por licor süave,
        olvidar el provecho, amar el daño;

        creer que un cielo en un infierno cabe,
        dar la vida y el alma a un desengaño;
        esto es amor, quien lo probó lo sabe.

        … Y tal vez no todo aquello a lo que se le llama amor, lo sea. Puede que eso facilite el olvido.

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      • Así sea… Muchas gracias, guapa! Hay tantos amores pequeños. Personas que aman a medias, personas que aman sin ganas por si el amor se gasta y al final, siempre les queda corto.

        Un beso

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  12. A veces escribes justo lo que necesito oír, para no seguir pensando que no podré, que no soy diferente ni rara.
    Estoy deseando que llegue ese día donde el recuerdo de tanto dolor solo sea una brisa suave que arrastre algunas hojas del suelo, sin levantarlas y pueda seguir con mi vida.
    Gracias.

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