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la rebelión de las palabras

La primera de mil locuras pendientes

18 comentarios


¡Venga, hazlo!

No lo pienses. Suéltate. Lánzate. Si es necesario, golpéate contra el muro si no aciertas. Trágate el miedo. Que te quede la cara casi rota, el alma hecha jirones, el cuerpo revuelto. Queda en suspenso por el susto. Cae, haz el ridículo más espantoso que imaginas. Que se rían en tu cara, si quieren. Que cuenten la historia de tu desdicha y mala suerte hasta que revienten. Que se convierta en leyenda urbana tu osadía, tu cara de pez al chocar con la realidad más cruda, tu batacazo supremo… Que repitan una y otra vez que lo intentaste. Que no pudo ser. Que al otro lado no había red, que el paracaídas mental que creías llevar no existía, no había nadie tras la puerta y lo imaginabas. Que no servías para lo que pensabas que estaba destinado para ti. Que fuiste demasiado inocente, demasiado crédulo, que te venció la ilusión y te dejaste llevar por tu entusiasmo de niño.

Que te duela. Que durante semanas creas que deberás esconderte en las catacumbas de tu alma para no salir al mundo que aún se cachondea. Que desees huir y no lo consigas. Que las comisuras de tus labios se cierren, que tus ojos se queden secos de tanta lágrima. Que te lleguen mensajes de “ya te lo dije” “¿En qué pensabas?” o “¿cómo haces esas locuras?…Debes ser más previsor”.

Que te miren de soslayo y murmuren. Que te arrastren las pupilas por la cara como quién escoge armas para un duelo. Que te claven las palabras en la nuca y esquiven tu saludo al cruzar tu camino.

Sabes que te pondrán mote y corregirán y aumentarán tu desatino. Que buscarás amarre para tu pena y todo será mar abierto. Y navegarás contra viento hasta encontrar un faro y una vez allí descubrirás que el único faro eres tú.

Y que tengas claro que pensarán que eres idiota, pero que sólo lo hacen porque está programados por su propia cobardía para pensarlo. No ven más allá de su ignorancia. No se lo tengas en cuenta.

Ten presente también, sin embargo, que se comerán las uñas pensando cómo pudiste y de dónde sacaste la fuerza y las ganas. Se escudriñarán esos sesos vagos y perezosos que pueblan su cabeza jibarizada imaginando cómo conseguiste aguantar el momento y el ridículo. No sabrán cómo, ni por qué. No entenderán tu necesidad de equivocarte y fracasar. No pueden o eso creen. Ellos no. Viven de seguros. Viven de perfecciones. Sólo prueban cuando el nivel marca el cien por cien de posibilidades y arriesgan cuando la ganancia está asegurada. Y su riesgo, no es riesgo, es rutina.

Si además supieran que tú ya sabías todo lo que podías perder cuando lo intentaste, morirían sólo con imaginarlo. Sus mentes tediosas no pueden concebir que saltes al vacío sin saber qué hay en el fondo y arriesgues tu seguridad para tocar el cielo.

No lo admiten ni admitirán, pero te admiran. No lo saben pero te envidian. Ellos no saben que pueden, aún. Sueñan con el precinto de garantía puesto. Tienen sueños asequibles, accesibles, profilácticos. No les duelen las vísceras después de soñar porque lo soñado se compra en grandes almacenes.

Por eso ríen de otros porque no sabrían cómo llorar por ellos. Por eso se mofan de sueños ajenos, porque no tienen sueños propios… Sueños de esos que hacen que un día te levantes y sepas que vas a fracasar, pero decidas lanzarte. Y que el fracaso sea dulce porque también lo era el deseo y el sueño. Porque sabes que no te puedes permitir no ir a por todas. Porque no eres de los que siempre imaginan, eres de los que hacen. Porque eres verbo y tu vida es tuya. Porque necesitas saber que has hecho todo cuanto estaba a tu alcance para tener lo que quieres. Porque nunca te quedas corto y crees que es mejor el exceso que el defecto. Porque pasarse la vida pensando qué podría pasar no es cordura sino estupidez. Cordura es cierta dosis de locura controlada, sabiendo con qué curarás las heridas y pensando que la alternativa a la acción es casi la muerte. Loco es el que no se lanza y no vive. Loco es el que no sueña y vive en un metro cuadrado de monotonía.

Los que critican tu afán y tu locura, envidian tu deseo, tu valor para salir del metro cuadrado asfixiante que te encoje las emociones y las aventuras. Ellos no tienen tus heridas ni notan el dolor de tu golpe, pero les falta la repuesta que tú tienes. Viven con la incógnita eterna de si ellos podrían conseguirlo. Sueñan, a veces, en la lejanía de su escaso apego a la ilusión, con ser tú y vencer el murmullo, saltar, arriesgarse, vencer el pánico y vivir. Su miedo se mastica.

Si supieran que ya sabías que saldría mal de antemano, llorarían por no tener tu valor.

Si supieran que a pesar de todo consideras que tu fracaso es un triunfo, que volverías a hacerlo de nuevo aún sabiendo que tendrías en mismo resultado… Se les acabaría el aire.

Si supieran que ya preparas la próxima y que un día lo conseguirás, se quedarían mudos.

En el fondo, tu caída les duele más a ellos que a ti, porque es la muestra más evidente de su incompetencia para vivir.

Hazlo… No tienes nada que perder. Soñar es gratis. Vivir es urgente.

Que sea la primera de mil locuras pendientes.

 

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Autor: merce roura

Amo la imprudencia de mis palabras...

18 pensamientos en “La primera de mil locuras pendientes

  1. Reblogueó esto en Cuentos para leer descalzoy comentado:
    … Y que sea la locura de mil locuras pendientes…

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  2. Me encanta la frase final: “Que sea la primera de mil locuras pendientes”. Merece la pena hacer la primera locura para que las otras mil pendientes tengan su oportunidad.
    Un abrazo!

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  3. Reblogueado Merce. Me ha encantado.

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  4. Me ha encantado. Me quedo con esa frase, de las del final: Hazlo… No tienes nada que perder. Soñar es gratis. Vivir es urgente.
    Gracias, Mercé.

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  5. Como uno ya va teniendo algunos años de experiencia en el arte de ser joven, aquí te dejo mi respuesta http://youtu.be/paccyHqIAoo

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  6. Me ha recordado aquella frase. Aunque tu creas que es imposible, no molestes a los que sí lo están intentando. Ptons.

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  7. Totalmente de acuerdo Merce, es preferible tener un armamento de tiritas que no caernos nunca…
    Vivir es urgente y en multitud de ocasiones posponemos una y otra vez, eso, el mero hecho de vivir, de sentir que hacemos lo que queremos, lo que deseamos, de estar presentes en nuestra propia vida y no ser simples autómatas preprogramados.

    Me ha encantado este post Merce, sobre todo, porque es cierto que cuando te sales de tu zona de confort el resto te mira como un bicho raro que pisarían sin dudar, y es muy cierto también lo que dices de que la única razón para que te miren así es que desearían hacer lo mismo, pero aún no lo saben. Confiemos en que un día si serán conscientes de ello y se movilizarán para conseguir sus sueños.

    Un abrazo 😉

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    • Muchas gracias, guapa! Ya es muy difícil decidirse a salir de la “zona de confort” como para además estar pendiente de lo que digan otros, pero pasa. Sus miradas te ponen a prueba y a veces no podemos soportar su censura. Aunque llega un momento en el que eso ya no te afecta. El hecho de que te critiquen hagas lo que hagas, te da mucha libertad. Te libera de sus miradas y palabras porque hagas lo que hagas no les va a satisfacer, por tanto, es mejor hacer lo que te satisface a ti sin hacer daño a nadie y con respeto. Que te miren mal siempre hace que puedas actuar a conciencia.

      un beso guapa 🙂

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