merceroura

la rebelión de las palabras

Deliciosamente extraña…

9 comentarios


Ella, fuerza indomable sin calma, sin rezo. Sin poder dejar de imaginar por un momento que vuela, que salta, que gira, que corre… Que pisa con sus pupilas el camino de sus deseos.

Ella que acaricia sin roce, sin más contacto que el aire compartido, sin más beso que el que se oculta en los pliegues de su cabeza desbocada.

Ella, a trote lento por una calle estrecha. Llamando puertas, buscando miradas cómplices, encontrando guiños falsos y risas plastificadas, regalando mejillas donde albergar bofetadas, suspirando por las esquinas y esperando que cada una sea la última y al tumbar la calle se haga la luz. Sabe que hay luz pero no la encuentra.

Ella, tomando trenes y compartiendo destinos. Dejando que su vista se despliegue ante un manto azul e intermitente, un mar arisco, una estación vacía y a la vez repleta de caras cansadas.

Esbozando la sonrisa que sabe que llegará a su rostro el día que toque su sueño, ensayando la primera mirada que se dibujará en sus ojos al tocar el cielo. Un cielo dulce pero lleno de espinas, un cielo ocre de tarde de otoño cercado por una alambrada… Un cielo de piel y terciopelo, de dunas calientes y habitaciones sin ventanas. Un sueño que desea alcanzar a pesar de saber que lleva punzada, que trae reverso con escamas y púas… Que podría consumirse al tocarlo con las puntas de los dedos, aunque sabe que su maestría tal vez lo haga durar una vida. Ella, que hace tiempo que sabe que si quiere puede hacer magia.

Acumulando eternidades y horas. Vaciando delirios y esquivando bocas agrias. Cada vez más lejos de su pasado y más cerca del precipicio, más tentada a saltar y suplicar que haya fondo, que el fondo sea blando, que esté cerca… Que al tocarlo le queden ganas y fuerzas.

Bailando a intermitencias. Sobreviviendo de amor y esperanza. Devorando cada gesto que la acerca a su destino, cambiando el destino a cada bocado.

Ella, mordiendo y arañando si hace falta. Albergando dudas y disculpas, sumiendo lágrimas en el escote y caminando en esa delgada linea donde uno siempre sabe que va a caer.

Sin más miedo que el miedo a que nunca pase nada, a que todo siga sin mutar. Miedo a que el mar se quede quieto y el cielo se detenga y ya no llueva jamás. Miedo a no seguir y desistir, a dejar de arañar y morder para poder llegar.

Ella, librando una batalla contra esa parte de si misma que dice no y que cierra la puerta a buscar. Esa parte que no se atreve, que se queda callada, que no se mueve y sólo reza sin actuar.

Ella, distinta y deliciosamente extraña. Hija de un viento tibio y una lluvia helada. Medusa transparente esperando picar. Encina centenaria, sin corteza ni corcho, de sombra fresca y pensamiento ágil. Ella, recodo soleado al punto del anochecer. Selva, camino largo, rendija en una puerta por la que colar la luz, gato perdido y herido, crisálida a punto de estallar.

Ella, apretando los dientes y arqueando las cejas, busca lecho y suplica serenidad. No se detendrá hasta tocar su cielo de estrellas de puntas afiladas y frías. No parará hasta saber que se le han acabado las excusas y se ha tragado todos los miedos que le caben en una noche de dudas y desesperación.

Ella puede y lo sabe.

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Autor: merce roura

Amo la imprudencia de mis palabras...

9 pensamientos en “Deliciosamente extraña…

  1. Reblogged this on Milenio de Plata and commented:
    Que bonita esta entrada de Merce Roura

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  2. Tras la última excusa y más allá de las fugaces sombras que el último miedo dibuja al marcharse, la tenue luz de una vacilante llama.
    ¿Será la que haga arder el viejo universo? ¿Nacerá de sus cenizas un mundo nuevo?
    Su mano, su destino y su sonrisa danzarán los ritmos de la parte que por fin se atreve y ya no calla.
    Ella puede y lo sabe.

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  3. Gracias por el esfuerzo,por la amabilidad de escribir hoy..no sé si destacar tu blog el dia25..como homenaje a todas esas mujeres que tienen valor de reemprender su vida,o intentar que esa mujer,desengañada del AMOR,vuelva a creer en EL

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  4. i aquella manera de dir les coses…. Petons, Mercè.

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